Reflexiones sobre la necesidad de un verdadero cambio de ciclo en Bolivia
por Efraín Villarroel
6 de agosto de 2026

La percepción de que Bolivia ha entrado en una nueva etapa tras la salida del MAS ha sido rápidamente opacada por un creciente sentimiento de desilusión. Cada día se hace más evidente la sensación de que lo que se presenta como cambio es, en realidad, una continuidad de lo mismo.
Es fundamental, en este contexto, establecer una clara definición de lo que entendemos por 'cambio' y 'fin de ciclo'. Estos términos son cruciales para analizar la realidad política actual. El 'fin de ciclo' se refiere al agotamiento de un conjunto de acciones prácticas, ideológicas y culturales que buscan transformar profundamente la sociedad en sus diversas dimensiones. Un verdadero fin de ciclo implica una revolución en su sentido más amplio.
Históricamente, Bolivia ha experimentado cambios de ciclo significativos. La independencia y la fundación de la república marcó el inicio de una nueva era, seguida por la Revolución de 1952 que, como mencionó Víctor Paz Estensoro, hizo avanzar al país hacia la modernidad capitalista. Sin embargo, los cambios que se implementen en el presente, aunque sean numerosos, no necesariamente constituyen un cambio de ciclo si no alteran sustancialmente el curso histórico del país.
Para que se considere un verdadero cambio de ciclo, es necesario que se superen elementos relevantes de la vida social, económica y cultural. Esto también implica la definición de nuevos interlocutores en el ámbito estatal. En el ciclo anterior, los actores principales fueron los sectores populares, obreros y campesinos, mientras que hoy parecería que los nuevos interlocutores son ciudadanos de clase media, urbanos y emprendedores.
La capacidad del Gobierno para crear instituciones que respondan a las demandas de estos nuevos actores será fundamental para definir el rumbo del ciclo que se está iniciando. En el pasado, la estructura estatal del masismo se enfocó en un interlocutor definido a través de la raza, lo que culminó en una tentativa de establecer un modelo plurinacional que fracasó al alejarse de las necesidades reales del país.
La interrogante que surge es si el actual Gobierno tiene la intención de edificar un ciclo diferente o si está atrapado en una serie de cambios que no transformarán la historia nacional. Es vital cuestionar si se está llevando a cabo una transición adecuada entre el ciclo que ha llegado a su fin y la construcción de uno nuevo.
Es imprescindible que el Gobierno tenga claridad sobre el tipo de ciclo que desea instaurar y hacia dónde quiere dirigir al país. Las respuestas a estas preguntas son cruciales para la ciudadanía, ya que la falta de claridad genera la percepción de que las acciones del Gobierno son erráticas y poco definidas.
Más de Política
Otras notas de la sección


