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Política

Preocupaciones sobre el resurgimiento del MAS en el horizonte político boliviano

por Efraín Villarroel

10 de agosto de 2026


La situación actual de la política boliviana revela una preocupante tendencia hacia el resurgimiento del Movimiento Al Socialismo (MAS). Las fuerzas políticas tradicionales de oposición, lideradas por Rodrigo Paz, podrían estar inadvertidamente allanando el camino para el regreso del masismo, antes de las elecciones de 2030, especialmente si el actual gobierno no logra completar su mandato.

En los primeros meses de su gestión, el gobierno ha estado marcado por una serie de errores políticos, acusaciones de corrupción y una notable ineficacia. Esta situación podría precipitar un desenlace anticipado, lo que haría aún más probable el retorno del MAS.

La mera posibilidad de que el MAS recupere el poder preocupa profundamente. Este partido no solo carece de propuestas renovadoras, sino que representa el regreso a un modelo político que durante dos décadas llevó al país a un deterioro institucional y ético considerable. El legado del MAS es uno de destrucción y crisis, dejando a Bolivia en una situación frágil.

Es importante recordar que el ascenso del MAS no fue únicamente fruto de su propia capacidad, sino que se benefició del desgaste y la corrupción de los partidos tradicionales, como el MNR, ADN y MIR, que facilitaron su llegada al poder en 2005. La falta de una oposición firme y cohesiva permitió que el discurso del cambio del MAS encontrara un terreno fértil entre la ciudadanía.

Durante el régimen del MAS, las fuerzas opositoras no lograron establecer una alternativa sólida. En momentos clave, como la Asamblea Constituyente, sus divisiones facilitaron la aprobación de un nuevo texto constitucional que posteriormente criticarían. En las elecciones de 2009 y 2014, su fragmentación permitió que el MAS consolidara su poder en la Asamblea Legislativa, lo que a su vez derivó en una alarmante concentración de poder.

El año 2019 fue crucial, ya que Evo Morales no fue derrocado por la oposición tradicional, sino por la movilización popular que exigió un respeto al voto. Sin embargo, el gobierno transitorio de Jeanine Áñez no supo aprovechar esa oportunidad histórica para establecer un cambio significativo, cayendo en la corrupción y el abuso de poder, lo que finalmente desembocó en el regreso del MAS al poder en 2020.

Con el liderazgo de Luis Arce, el MAS asumió en un contexto marcado por la crisis económica y las disputas internas, lo que complicó su gestión. Sin embargo, las expectativas de cambio que el nuevo gobierno generó se han visto rápidamente desvanecidas. En solo nueve meses, las denuncias de corrupción y las decisiones erradas han comenzado a generar desconfianza pública.

La política tiende a seguir patrones que son difíciles de ignorar: cuando quienes llegan al poder prometiendo un cambio terminan replicando las prácticas que criticaban, la ciudadanía pierde la fe en las instituciones y comienza a ver a todos los gobiernos como iguales. Este es el terreno fértil para que surjan nuevamente proyectos populistas como el del MAS.

Rodrigo Paz, a diferencia de su predecesora, tenía la responsabilidad de erradicar la influencia del MAS, pero al reproducir los mismos errores, podría estar revitalizando al partido que supuestamente intenta combatir. La historia boliviana ha demostrado que la incapacidad de las fuerzas democráticas para formar gobiernos eficaces y honestos contribuye al resurgimiento de quienes habían sido rechazados.


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