Armonía celebra tres décadas de conservación de aves en Bolivia
por Gonzalo Balderrama
10 de agosto de 2026

Este 12 de agosto, la Asociación Armonía celebra su trigésimo aniversario, un hito que resalta su compromiso por la conservación de las aves amenazadas en Bolivia. Desde su creación, la organización ha trabajado para equilibrar las necesidades humanas con la protección de la biodiversidad, logrando éxitos significativos como la recuperación de la Paraba Barba Azul en los Llanos de Moxos, Beni.
La fundación de Armonía se remonta a 1992, impulsada por Louis Jammes, un piloto francés que dedicó gran parte de su vida en Bolivia, junto a un grupo de estudiantes de Biología de la Universidad Autónoma Gabriel René Moreno (UAGRM) en Santa Cruz. Entre ellos se encontraba Éricka Cuéllar, quien se ha convertido en una figura destacada en la biología y conservación del país. En enero de 1993, iniciaron acciones para fomentar el interés por la riqueza avifaunística de Bolivia en un contexto donde la conciencia ecológica apenas comenzaba a despuntar.
La Asociación obtuvo su personería jurídica en 1996, lo que marcó un nuevo capítulo en su trayectoria institucional. Durante estas tres décadas, uno de los mayores logros ha sido revertir la tendencia a la extinción de la Paraba Barba Azul (Ara glaucogularis). En los años 80, se creía que esta especie estaba extinta, pero en los 90 se registraron pocos ejemplares. Sin embargo, tras años de esfuerzos en la protección de su hábitat y el trabajo con comunidades locales, la población de la paraba aumentó de entre 315 y 450 individuos en 2015 a casi 800 en 2025, un avance destacable en el ámbito global de la conservación.
Iván Pérez Hurtado, director administrativo de Armonía, resalta que este éxito se debe en gran parte a la transformación en la relación con las comunidades que habitan las áreas de conservación. En 2005, la creación de la Reserva Natural Comunitaria Frente Roja fue un ejemplo de cómo involucrar a las comunidades en la gestión de recursos naturales, permitiendo que los pobladores asumieran el rol de propietarios y administradores de la reserva.
La estrategia de Armonía se enfoca en promover un turismo comunitario que valore la observación de aves, generando así un desarrollo socioeconómico en las comunidades. Pérez explica que su enfoque se basa en escuchar y entender las necesidades locales antes de diseñar cualquier iniciativa de conservación, evitando los fracasos que suelen ocurrir cuando se imponen soluciones sin inclusión.
Armonía se distingue por su enfoque práctico, trabajándose directamente en el territorio y estableciendo conexiones con los ganaderos locales, promoviendo una ganadería sostenible que respete el hábitat de las aves. Tjalle Boorsma, director de Desarrollo, enfatiza que, al ser percibidos como aliados en la producción, han podido establecer un diálogo constructivo sobre conservación.
La historia de Armonía es un testimonio del poder de la colaboración entre la humanidad y la naturaleza. En 1992, con un simple deseo de proteger las aves, se sembró una semilla que ha florecido en un movimiento de conservación vital para la avifauna boliviana. Más de 30 años después, su legado continúa, asegurando que especies como la Paraba Barba Azul sigan existiendo y resonando en los cielos de Bolivia.
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