Bolivia experimenta actividad sísmica moderada: Recomendaciones para estar preparados ante un terremoto
por Efraín Villarroel
13 de agosto de 2026

Recientes movimientos telúricos en Bolivia han puesto de manifiesto la necesidad de estar alerta ante la actividad sísmica. Un sismo de magnitud 4,5 registrado en la provincia de Potosí, aunque poco profundo y sin consecuencias visibles, recalca la importancia de la preparación ante cualquier eventualidad.
Actualmente, el Observatorio San Calixto informa que el país enfrenta una actividad sísmica moderada, sin eventos de gran magnitud en los últimos meses que generen preocupación en la población. Sin embargo, la amenaza sísmica varía en las diferentes regiones del país. Las áreas de mayor riesgo se localizan principalmente en el occidente y centro, mientras que el oriente muestra niveles de peligro considerablemente más bajos.
Particularmente, la zona central, que incluye Cochabamba y una parte de Chuquisaca, se identifica como la más vulnerable debido a la existencia de fallas geológicas activas. Un mapa de amenaza sísmica elaborado en 2019 clasifica a Bolivia en 13 zonas y resalta que estos departamentos están en áreas de alto riesgo, con un intervalo de 475 años entre eventos sísmicos fuertes, lo que implica un 10% de probabilidad de que ocurran terremotos significativos en cualquier momento.
En respuesta a esta situación, las autoridades de gestión de riesgos han subrayado la importancia de la preparación comunitaria. René Camacho, director de la Unidad de Gestión de Riesgos (UGR) de la Gobernación de Cochabamba, ha enfatizado la necesidad de educar a la población sobre cómo actuar en cada fase de un sismo: antes, durante y después.
Para ello, se están desarrollando planes de contingencia a nivel familiar, escolar e institucional, que culminan en simulacros prácticos. Estas actividades buscan instruir a la ciudadanía sobre las mejores formas de reaccionar ante un sismo.
Durante un temblor, se recomienda mantener la calma y conocer las áreas seguras dentro de los edificios. Previo a un evento sísmico, es crucial que las familias organicen sus hogares y se familiaricen con los planes de evacuación establecidos.
Tras un sismo, la evacuación ordenada es esencial. Se debe utilizar las rutas de escape y las salidas de emergencia que se hayan identificado previamente para proteger la integridad de las personas.
Como medida de prevención, cada hogar debería tener una mochila de emergencia que contenga lo necesario para sobrevivir las primeras 72 horas tras un desastre. Esta mochila debe incluir agua potable, alimentos no perecederos, un botiquín de primeros auxilios con medicamentos esenciales, una linterna con baterías adicionales, y una radio portátil para mantenerse al tanto de la información. Además, se aconseja tener dinero en efectivo, copias de documentos importantes, ropa abrigada e impermeable, y artículos de higiene personal, asegurando así una respuesta adecuada y responsable ante cualquier eventualidad sísmica.
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