La compleja trama detrás del atentado a Nadia Beller
por Milton Terrazas
18 de agosto de 2026

El 6 de julio, Radar Illimani levantó serias acusaciones sobre una supuesta relación entre Nadia Beller y Fernando Cerimedo, incluyendo conversaciones privadas y denuncias de agresiones físicas. Cerimedo respondió poco después anunciando acciones legales contra el medio, describiendo sus publicaciones como infundadas. Sin embargo, el tema no recibió la atención que merecía, dejando de lado una posible investigación más profunda sobre las denuncias.
Posteriormente, circuló una fotografía que supuestamente mostraba a Beller y Cerimedo juntos. Beller desmintió la imagen, que luego se reveló como un montaje creado con inteligencia artificial. Este desmentido desvió la atención de las acusaciones originales, ya que Beller no abordó la relación ni las denuncias de agresión en su respuesta al respecto.
La situación dio un giro drástico cuando, el día de ayer, Nadia Beller fue atacada y recibió tres disparos en Santa Cruz. Horas más tarde, Fernando Cerimedo fue arrestado en el aeropuerto de Viru Viru mientras intentaba abordar un vuelo hacia Argentina. Su detención se produjo en el contexto de la investigación por el atentado, aunque aún no se ha aclarado cuál sería su participación en el incidente.
Este nuevo desarrollo ha reavivado las preguntas que antes habían quedado sin respuesta: ¿qué sucedió realmente entre Beller y Cerimedo? ¿Cuáles son los antecedentes de las denuncias y qué sabía Cerimedo cuando intentó huir? Además, es fundamental explorar cuál era la relación de Beller con esta serie de hechos y si esto podría haber motivado el ataque en su contra.
Cerimedo no es un personaje ajeno a controversias. Su papel dentro del Gobierno ha suscitado críticas, con un senador pidiendo claridad sobre sus funciones y su relación con el Ejecutivo, así como detalles sobre quién financia su trabajo. Su trayectoria en campañas de guerra digital y discursos de odio agravan la necesidad de investigar su verdadero impacto e influencia en el entorno presidencial.
Bolivia enfrenta una serie de escándalos que, aunque surgen con fuerza, tienden a desvanecerse en medio de la falta de información y la emergencia de nuevas controversias. Casos como los de narcomaletas o el oro que se intentó sacar del país por 25 millones de dólares, aunque diferentes, comparten un aire de impunidad que resulta inquietante.
Actualmente, la situación es grave: una mujer ha sido baleada y un individuo vinculado al Gobierno está tras las rejas, antes de salir del país. La magnitud de este caso exige que no se permita que el escándalo se disuelva sin respuestas claras.


