
El rey Harald V de Noruega, quien fue el monarca más antiguo de Europa, falleció el viernes 28 de agosto a los 89 años, según informó el Palacio Real. Su muerte se produjo a las 6:35 en el hospital nacional Rikshospitalet, donde había sido ingresado desde el 17 de agosto debido a problemas de salud.
El Palacio Real emitió un comunicado en el que expresa su "profunda tristeza" por la partida del rey Harald, quien padecía de anemia hemolítica, una afección que causa una destrucción acelerada de los glóbulos rojos. A pesar de sus problemas de salud en los últimos años, se resistió a abdicar, cumpliendo con su promesa de servir de por vida.
Desde el jueves, su familia estuvo a su lado en el hospital, incluyendo a Marius Borg Høiby, su nieto, quien enfrenta una condena de cuatro años de prisión por violaciones. La situación de salud del rey se había vuelto crítica, lo que llevó a muchos ciudadanos a rendir homenaje, dejando flores en el Palacio Real en señal de respeto.
Al conocerse su fallecimiento, la bandera del palacio fue izada a media asta. Su hijo, el príncipe Haakon, de 53 años, asume el trono, mientras que su hija, Ingrid Alexandra, de 22 años, se convierte en la nueva princesa heredera. Las autoridades, incluido el primer ministro Jonas Gahr Støre, han declarado luto nacional hasta el día del funeral.
Las casas reales de Europa también expresaron sus condolencias. El rey Carlos III de Inglaterra destacó la "calidez y humildad" de Harald, mientras que la Casa Real de España lo recordó por su "incansable dedicación" al pueblo noruego durante sus 35 años de reinado.
Un legado de modernidad y escándalos
Harald V ascendió al trono en 1991 y se destacó por representar una Noruega inclusiva y tolerante. En un discurso de 2016, expresó su apoyo a la diversidad, afirmando que en Noruega existen diferentes formas de amar. Sin embargo, su reinado no estuvo exento de controversias, especialmente en torno a su nuera Mette-Marit, quien ha enfrentado escándalos relacionados con su pasado y la reciente condena de su hijo.
La familia real ha tenido que lidiar con una serie de problemas, incluyendo la condena de Marius Borg Høiby por violaciones, así como la enfermedad de Mette-Marit, quien se sometió a un trasplante de pulmones debido a una afección pulmonar crónica. Estos eventos han añadido presión a la imagen de la monarquía en tiempos recientes.


