Tala de eucaliptos centenarios en Tiquipaya genera incertidumbre
por Silvia Orellana
2 de septiembre de 2026

En Tiquipaya, Cochabamba, la municipalidad ha procedido a la tala de aproximadamente 60 eucaliptos que adornaban la Avenida Ecológica, árboles que habrían estado en la región por más de 120 años. Boris Ríos, director de la unidad de Madre Tierra y Cuencas, informó que un estudio realizado en conjunto con diversas instituciones, entre ellas la Autoridad de Bosques y Tierras (ABT) y la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), identificó problemas de salud en los árboles, incluyendo raíces y troncos en estado de descomposición, así como la presencia de una plaga conocida como "taladro" que afectaba su integridad.
A pesar de la justificación presentada por las autoridades sobre el riesgo que representaban estos árboles, los reportes sobre la cantidad exacta talada varían. Distintos medios han informado cifras que oscilan entre 30 y 150 eucaliptos, lo que refleja una falta de consenso y podría generar confusión en la población respecto al verdadero impacto de esta intervención.
La preocupación por la seguridad de los ciudadanos no es nueva; en 2009, un incidente trágico ocurrió cuando un árbol cayó y causó la muerte de una mujer que esperaba a sus hijos cerca del colegio Tiquipaya. Este suceso ha sido utilizado por la alcaldía como parte de la narrativa que justifica la urgencia de la tala, respaldada por cinco inspecciones técnicas previas.
Un análisis de imágenes satelitales desde el año 2003 revela que la cobertura de eucaliptos en la zona ha disminuido significativamente. La tala de estos árboles ha sido evidente desde 2017, y se estima que para 2025 la reducción podría superar el 85% de la cobertura original. Este patrón de pérdida continúa con la reciente intervención, que agrava la disminución de la arboleda.
Una residente consultada durante la cobertura periodística mencionó que algunos eucaliptos habían caído hace aproximadamente dos meses debido a los vientos. Aunque ella reconoció la necesidad de garantizar la seguridad, no expresó frustración por la eliminación de estos árboles, sugiriendo que cualquier reclamo debería dirigirse a la alcaldía. Sin embargo, quedó la duda sobre si existieron alternativas menos drásticas, como la poda o un retiro gradual.
La Alcaldía ha asegurado que el espacio dejado por los eucaliptos no será utilizado para otros fines y anunció que se procederá a la plantación de nuevas especies como tajibos, jacarandás, ceibos y fresnos, buscando una renovación del paisaje con floraciones escalonadas. Sin embargo, los vecinos han expresado su preocupación por la pérdida de sombra, vital para el bienestar de escolares y transeúntes, mientras que las autoridades mencionan que cada eucalipto consumía entre 200 y 500 litros de agua diarios, contribuyendo a la sequedad del entorno.
Las autoridades locales también han enfatizado la necesidad de mejorar la gestión forestal en el futuro, pero persisten interrogantes sobre la transparencia de la información y el grado de participación ciudadana en decisiones que afectan la identidad y el paisaje de Tiquipaya.
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