El azúcar oculto: lo que realmente consumimos a diario
por Silvia Orellana
2 de septiembre de 2026

El azúcar no solo se consume a través de los postres o el café, sino que también se encuentra en productos que parecen saludables, como yogures, cereales y salsas. Esto dificulta la tarea de conocer la cantidad real que se ingiere a diario, ya que se presenta bajo diferentes nombres en las etiquetas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) sugiere que el consumo de azúcares libres no supere el 10% de las calorías diarias, lo que equivale a 50 gramos si se considera una dieta de 2.000 calorías. Además, disminuirlo a un 5% podría ofrecer beneficios adicionales.
En América Latina, el consumo excesivo de bebidas azucaradas se ha convertido en un factor importante en el aumento de problemas de salud como la obesidad y la diabetes tipo 2. La Organización Panamericana de la Salud (OPS) destaca esta conexión como una preocupación creciente.
Las etiquetas de los alimentos presentan un desafío, ya que el azúcar puede aparecer bajo diversos nombres como sacarosa, fructosa, dextrosa y jarabe de maíz. Esto hace que los consumidores no siempre reconozcan la cantidad de azúcar que están ingiriendo.
"Es importante que las personas aprendan a identificar los diferentes nombres del azúcar en las etiquetas. Términos como dextrosa, fructosa o jarabe de glucosa no son familiares para la mayoría de los consumidores, pero representan formas de azúcar añadida que pueden elevar significativamente su consumo diario".
Productos que se consideran saludables pueden contener una cantidad sorprendente de azúcares añadidos. Por ejemplo, un yogur con frutas puede tener entre 12 y 18 gramos de azúcar por porción, y los cereales pueden aportar 15 gramos en apenas 30 gramos de producto, mientras que una lata de refresco puede llegar a 35 gramos.
Reconocer estos azúcares ocultos no implica eliminar estos alimentos de la dieta, sino entender su composición y elegir opciones más saludables. Adoptar hábitos alimenticios conscientes es fundamental para reducir el consumo de azúcar en la vida diaria.
El aumento en la ingesta de azúcares libres se relaciona con diversos problemas de salud, incluidos el sobrepeso y la caries dental. La OMS y la OPS advierten sobre los riesgos asociados con estos hábitos alimenticios, que pueden desarrollarse lentamente y tener efectos graves a largo plazo.
a especialista Magaly Bishop indica que "el azúcar tiene un impacto multifacético en la salud" y sugiere que, aunque no se consuman grandes cantidades de postres, el azúcar puede estar presente en múltiples alimentos y bebidas a lo largo del día.
La clave está en encontrar un equilibrio, donde no se trate de erradicar el azúcar, sino de aprender a moderar su consumo. Cocinar en casa y optar por frutas frescas son alternativas que ayudan a reducir el uso excesivo de azúcares añadidos.
La educación sobre este tema es vital y es parte del enfoque que instituciones como la Universidad Franz Tamayo (Unifranz) buscan incorporar en la formación de sus estudiantes en el área de salud. La prevención y el conocimiento sobre el consumo de azúcar pueden marcar la diferencia en la salud pública.
Finalmente, es fundamental que la industria alimentaria asuma su responsabilidad en esta problemática, promoviendo regulaciones que limiten el uso de azúcares añadidos y ofreciendo etiquetas más claras para el consumidor.
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