Rodrigo Paz registra un descenso drástico en su aprobación, alcanzando un 21%
por Silvia Orellana
3 de septiembre de 2026

La reciente encuesta realizada por Ipsos CIESMORI indica que solo el 21% de los encuestados en las principales ciudades de Bolivia aprueba la gestión del presidente Rodrigo Paz. Esta cifra contrasta drásticamente con el 65% de aprobación que tenía en enero, marcando un descenso de 44 puntos porcentuales en tan solo diez meses de gobierno.
La encuesta, que se llevó a cabo entre el 19 y el 31 de agosto de 2026 en las ciudades de La Paz, El Alto, Cochabamba y Santa Cruz, consultó a 400 ciudadanos mayores de 18 años con acceso a internet. El margen de error se estima en ±4,90%.
El rechazo a la gestión de Paz es notoriamente alto en todas las ciudades encuestadas: La Paz muestra un 76% de desaprobación, El Alto un 74%, Cochabamba un 67% y Santa Cruz un 56%. Por el contrario, la aprobación se limita a un 14% en La Paz, 17% en El Alto, 23% en Cochabamba y 25% en Santa Cruz.
Los motivos principales para la desaprobación se centran en una percepción de corrupción en el gobierno (22%), seguida de la mala gestión (15%) y problemas relacionados con los combustibles (14%). Estos resultados se producen en un contexto de crisis política, especialmente tras el escándalo que involucró a Fernando Cerimedo durante el periodo de recolección de datos de la encuesta.
El descontento generalizado también se refleja en la percepción sobre el futuro del país: un 81% de los encuestados opina que Bolivia se dirige en una dirección errónea, mientras que solo el 19% cree que avanza por el camino correcto.
El descenso en la aprobación de Paz tiene un contexto histórico. En 2003, durante la crisis que llevó a la renuncia de Gonzalo Sánchez de Lozada, su popularidad también cayó a un 21%. Sin embargo, la diferencia es que Paz aún no ha cumplido un año en el cargo, lo que plantea serias dudas sobre la estabilidad de su gobierno.
A pesar de estos números preocupantes, el Gobierno intenta minimizar la situación. El portavoz presidencial, José Luis Gálvez, sostiene que la administración no busca ganar simpatías ni enfocarse en encuestas, sino en tomar decisiones que sean necesarias para estabilizar la economía del país.
La caída en la aprobación es evidente: de los seis de cada diez bolivianos que apoyaban a Paz al inicio de su gestión, hoy solo dos de cada diez lo aprueban, lo que indica un desgaste significativo y preocupante en su liderazgo.
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