Signos de alerta en los pies de los bebés: ¿cuándo consultar al pediatra?
por Tatiana Ledezma
4 de septiembre de 2026

El desarrollo del pie en los bebés ocurre de forma natural y no requiere el uso de zapatos rígidos. De hecho, dejar que el bebé esté descalzo en casa contribuye significativamente a su movilidad y crecimiento saludable.
Mientras el bebé aún no camina, no es necesario que use zapatos. En climas fríos, se pueden emplear calcetines, siempre y cuando no sean ajustados, permitiendo así el libre movimiento de los dedos.
Con el inicio de los primeros pasos, es fundamental que los zapatos sirvan principalmente como protección en el exterior y no para enseñarle a caminar o moldear su pie. Por lo tanto, se sugiere elegir calzado que sea ligero y flexible. Una buena prueba es intentar doblarlos; si no se doblan fácilmente, no son adecuados.
Uno de los principales inconvenientes surge cuando los zapatos o calcetines son demasiado pequeños o ajustados, lo que puede ocasionar marcas en la piel y restringir el movimiento de los dedos. Es necesario verificar la talla con regularidad, ya que los pies de los bebés crecen rápidamente.
Cuando el bebé está de pie, debe haber espacio entre el talón y el zapato. Tras retirarlo, los padres pueden comprobar si hay marcas rojas, si los dedos están apretados o si el niño llora al calzarse, lo que podría indicar que el calzado no le queda bien.
Es recomendable acudir al pediatra si se observan diferencias en la forma de los pies, si hay rigidez que impide enderezar el pie con la mano, si el niño cojea o siente dolor, o si a los 18 meses aún no ha comenzado a caminar.
Esta información tiene un carácter educativo y no reemplaza la evaluación de un profesional de la salud. En caso de emergencia, es importante contactar al 911 o al número de emergencias correspondiente.
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