Paz advierte sobre posibles disturbios políticos y llama a fortalecer la democracia
por Adriana Grájeda
4 de septiembre de 2026

El mandatario Rodrigo Paz alertó recientemente que Bolivia podría estar al borde de una nueva crisis política y social. Durante la inauguración de la Feria Internacional La Paz Expone 2026, afirmó que el país "no está lejos" de experimentar otro "sismo político estructural" que comprometa la estabilidad democrática y la Constitución.
La advertencia del presidente llega en un contexto donde diferentes sectores han comenzado a planear movilizaciones en respuesta a las medidas económicas del Gobierno, especialmente tras el Decreto Supremo 5676, que aumentó el costo del diésel para grandes consumidores. Aunque algunos bloqueos en Santa Cruz se han levantado tras negociaciones, la tensión persiste y hay amenazas de nuevas acciones de protesta.
Paz asoció estas acciones de movilización con sectores que, según él, intentan obstaculizar el proceso de transformación que su administración busca implementar. En este sentido, defendió su propuesta de reforma constitucional, abogando por una mayor autonomía y una potencial estructura federal para el país, con el fin de atraer inversiones y mejorar los ingresos nacionales mediante la reestructuración de las instituciones y la aprobación de leyes clave.
La preocupación del presidente se intensifica tras la presentación del informe de la OEA sobre los 53 días de bloqueos que afectaron a Bolivia entre mayo y junio. Este organismo respaldó el cumplimiento constitucional del Gobierno, a la vez que recomendó fomentar el diálogo con los actores políticos y sociales para evitar una escalada en la conflictividad.
Aunque el presidente no especificó quiénes podrían estar detrás de un posible nuevo intento de desestabilización, fue firme en su declaración de que su Gobierno seguirá avanzando con su proyecto. "Este año han intentado darle un golpe a Bolivia y no estamos lejos de que quieran generar otro sismo político estructural", declaró.
Con las calles una vez más convulsionadas, el reto para el presidente Paz será gestionar la conflictividad sin que sus advertencias sobre un nuevo "sismo político" se traduzcan en una crisis a nivel nacional.
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