El potencial del turismo sostenible en Bolivia: un llamado a la acción
por Efraín Villarroel
17 de septiembre de 2026

La pregunta que surge es si la rica biodiversidad de Bolivia puede transformarse en una fuente legítima de ingresos sin que ello implique un deterioro de los ecosistemas que se busca preservar. La clave radica en cómo se estructuran y gestionan los destinos turísticos. Un enfoque bien planificado en el turismo de naturaleza puede no solo atraer visitantes, sino también generar empleo y nuevas experiencias para los turistas.
Juan Carlos Núñez, profesor de Administración de Hotelería y Turismo en la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), señala que hay un enorme potencial en el turismo de observación de la biodiversidad en Bolivia. Destaca que elementos como las aves, orquídeas y mariposas ofrecen una base sólida para desarrollar actividades turísticas especializadas. Además, el turismo puede ser considerado una forma de exportación, ya que atrae a turistas internacionales que consumen productos y servicios locales, beneficiando así la economía.
La necesidad de una planificación adecuada al turismo natural en Bolivia.
Mónica Pacheco, coordinadora del Centro de Investigación, Innovación y Transformación Digital en Turismo (CIINTUR) de Unifranz, enfatiza que Bolivia debe avanzar hacia un modelo turístico más contemporáneo, enfrentando retos relacionados con la gestión y la colaboración entre diferentes sectores. Esto es fundamental para desarrollar propuestas turísticas que sean competitivas y sostenibles.
La biodiversidad puede ser un atractivo turístico significativo gracias a sus paisajes, fauna y flora. Las experiencias de observación, senderismo y fotografía pueden definirse en base a los recursos naturales, que, a diferencia de los productos convencionales, no deben ser consumidos de manera excesiva, ya que su degradación resultaría en la pérdida del atractivo turístico. El Banco Mundial indica que, si se gestiona adecuadamente, el turismo de naturaleza puede contribuir al crecimiento económico y a la conservación de la biodiversidad.
Los riesgos para los ecosistemas surgen cuando el incremento de turistas no es acompañado de la infraestructura y regulación necesarias. Problemas como la generación de residuos, la contaminación y la alteración de hábitats pueden comprometer el valor ambiental de un destino. Por ello, es crucial establecer límites en cuanto al número de visitantes, las actividades permitidas y la gestión de desechos, asegurando que las comunidades locales se beneficien de manera equitativa.
La planificación territorial es clave, dado que no todos los lugares poseen las mismas características o capacidades para ofrecer experiencias turísticas. Identificar atractivos locales y desarrollar infraestructura adecuada es fundamental para crear productos turísticos que se alineen con las particularidades de cada región.
Bolivia cuenta con una variedad de ecosistemas y especies que favorecen el desarrollo de iniciativas turísticas especializadas. Ejemplos como el turismo de observación de aves, orquídeas y mariposas demuestran cómo un recurso natural puede ser convertido en una experiencia enriquecedora, que a su vez requiere de personal calificado y estrategias de conservación.
El CIINTUR de Unifranz ha colaborado con cinco municipios en La Paz —Teoponte, Tiwanaku, Caranavi, Quime y Jesús de Machaca— realizando capacitaciones y creando herramientas para optimizar la gestión turística en estos lugares. Pacheco explica que estas acciones buscan identificar cadenas de valor y traducir la investigación en instrumentos prácticos para los municipios, promoviendo un turismo sostenible desde la base.
Para convertir la biodiversidad en una oportunidad económica sin comprometerla, es esencial cambiar la percepción del entorno natural. La naturaleza no debe ser vista solo como un escenario turístico, sino como un patrimonio que necesita protección y sostenibilidad. Cuando los turistas contribuyen a la conservación, no solo visitan un lugar, sino que apoyan la economía local y ayudan a preservar su entorno.
El verdadero desafío para Bolivia radica en asegurar que los beneficios derivados del turismo lleguen a las comunidades locales y que una parte de los ingresos generados se invierta en la conservación de los ecosistemas. Por lo tanto, el éxito del turismo de naturaleza no debería medirse únicamente por la cantidad de visitantes, sino por su capacidad para mejorar el bienestar de las comunidades sin comprometer la singularidad de los lugares.


