Descubriendo la vida oculta en las copas del Bosque Seco Chiquitano
por Gonzalo Balderrama
5 de octubre de 2026

En el Bosque Seco Chiquitano, Bolivia, la perspectiva cambia drásticamente a 20 metros de altura, donde las copas de los árboles forman lo que se podría denominar "autopistas aéreas". Este entorno alberga fauna que ha recibido escasa atención científica, revelando un mundo por descubrir en uno de los bosques secos tropicales más grandes del planeta.
La bióloga Kathrin Barboza relata su primera experiencia escalando un árbol para colocar una cámara trampa, donde capturó imágenes de la carachupita de cola lanuda (Glironia venusta), una especie clasificada como Casi Amenazada en Bolivia y de la que se sabe poco. Este evento llevó al desarrollo del estudio titulado "Mamíferos de dosel en el Bosque Seco Chiquitano de Bolivia", el primero en el país enfocado en el dosel, un área hasta ahora poco explorada por los científicos.
Una exploración inédita en las alturas
El equipo de investigación, compuesto por Barboza, Luis Acosta y Nicolás Malpartida, llevó a cabo el estudio entre enero y marzo de 2023. Instalaron 12 cámaras trampa a diversas alturas, logrando documentar un total de 11 especies de mamíferos en el dosel, entre ellas la carachupita, que utilizan esta capa del bosque para su desarrollo. Barboza enfatiza la necesidad de documentar la biodiversidad de esta área, ya que la información oficial en Bolivia era prácticamente inexistente.
Durante la investigación, se recopilaron más de 12 000 fotografías y 4 630 videos. Uno de los hallazgos destacados fue la carachupita de cola lanuda, que captó la atención del equipo por su rareza en los registros anteriores. Acosta destacó que esta especie, aunque de amplia distribución, había sido poco documentada en Bolivia.
- Mono michi (Potos flavus)
- Cusumbo o perro de monte
- Dos especies de ardillas
- Roedor arborícola
- Tres primates, incluyendo el manechi negro (Alouatta caraya) y el mono león (Mico melanurus)
Los investigadores subrayaron la importancia de estos marsupiales como potenciales polinizadores y dispersores de semillas. Aunque el papel exacto de la carachupita en el ecosistema aún se está estudiando, su existencia sugiere una red de vida crucial en el dosel.
Retos y logros en la investigación
La investigación fue posible gracias a una convocatoria de la Fundación para la Conservación del Bosque Chiquitano, que financió proyectos científicos orientados a estudiar la recuperación de áreas afectadas por incendios forestales en 2019. Mientras muchos estudios se centraban en el sotobosque, Barboza y su equipo decidieron mirar hacia arriba, abriendo nuevas posibilidades para el estudio de la biodiversidad en Bolivia.
El equipo enfrentó desafíos logísticos significativos, ya que ninguno de sus miembros tenía experiencia trabajando a gran altura. A través de cursos de escalada, pudieron superar estas dificultades, lo que les permitió realizar un trabajo innovador sobre las especies que habitan en la parte superior de este bosque vital.


