Desafíos de la desinformación: deepfakes y su impacto en la información
por Gonzalo Balderrama
26 de octubre de 2026

La creación de contenidos engañosos, como audios que simulan la voz de figuras públicas, videos con declaraciones inexistentes o imágenes antiguas utilizadas fuera de contexto, se ha vuelto más accesible con los avances en inteligencia artificial. Esto ha llevado a un aumento de las herramientas de desinformación, lo que plantea la necesidad de contar con un enfoque crítico y habilidades digitales para verificar la autenticidad de lo que consumimos en línea.
Bolivia ha sido testigo de incidentes relacionados con la desinformación. En mayo de 2026, durante protestas y bloqueos, se difundieron audios falsos atribuidos a autoridades militares y policiales. La Agencia Boliviana de Información (ABI) advirtió que las Fuerzas Armadas denunciaron la circulación de material elaborado con inteligencia artificial que infringía la veracidad de las declaraciones de sus representantes.
La importancia de la verificación en la era digital.
La habilidad para diferenciar información verídica de contenido manipulado es crucial no solo en redes sociales, sino en todo el ámbito informativo. Para profesionales como periodistas, abogados y expertos en tecnología, esta competencia se ha vuelto fundamental en su ejercicio diario.
Los deepfakes, que pueden ser imágenes, videos o audios alterados por inteligencia artificial, tienen un rango de aplicaciones que va desde el entretenimiento hasta el fraude y la manipulación de la opinión pública. Jannette Jacobs, directora de la carrera de Periodismo de la Universidad Franz Tamayo (Unifranz), señala que "se ha convertido en uno de los mayores retos de nuestra era".
Los mensajes diseñados para provocar emociones como miedo o urgencia a menudo impulsan a las personas a compartir información sin verificar. Por ello, es recomendable pausar ante publicaciones que demandan una acción inmediata o que parecen extraordinarias, así como aquellas que solicitan datos sensibles o dinero.
Estrategias para una mejor verificación.
- Revisar la credibilidad del medio que publica la información.
- Verificar las fuentes citadas y su contexto.
- Contrastar la información con datos de otros medios o expertos.
La errónea difusión de información no se soluciona solo con tecnología. Es esencial contar con profesionales capacitados que puedan investigar adecuadamente, interpretar evidencias y resguardar la privacidad de los datos.
La inteligencia artificial puede ser utilizada para generar contenido engañoso, pero también puede ser una herramienta valiosa para la investigación y detección de desinformación. La clave radica en el uso que se le dé y en la implementación de controles adecuados para verificar la información.
En este contexto, la alfabetización digital es una habilidad que trasciende el ámbito de la tecnología, siendo igualmente relevante para profesionales de diversas áreas que necesiten evaluar la veracidad de información electrónica. La verificación de contenidos se convierte así en una responsabilidad tanto ciudadana como profesional.
La pregunta ya no se limita a si un video o una imagen parecen auténticos; ahora es fundamental contar con pruebas que respalden su veracidad. Este enfoque crítico, junto con una sólida ética y un conocimiento tecnológico, son herramientas indispensables en la navegación por la sociedad digital actual.
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