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Armenia, un modelo de resiliencia tras el sismo de 2026

por Silvia Orellana

15 de agosto de 2026


El 10 de agosto de 2026, Armenia, ubicada en el departamento de Quindío, se vio sacudida nuevamente por un terremoto que, a diferencia del devastador sismo de 1999, no dejó víctimas fatales. Este evento ha llevado a reflexionar sobre las lecciones aprendidas en casi tres décadas de reconstrucción y adaptación.

El terremoto de 1999, de magnitud 6.1, arrasó con la ciudad y se saldó con 971 muertes, mientras que el sismo reciente, a pesar de tener una magnitud mayor de 7.4, resultó en una situación completamente diferente gracias a las mejoras en la infraestructura y los códigos de construcción.

Vanessa Porras, quien sobrevivió al sismo de 1999, recuerda con dolor cómo perdió a su hermana menor bajo los escombros. Sin embargo, tras el terremoto de 2026, su familia se mantuvo a salvo, demostrando que los esfuerzos de reconstrucción han dado frutos.

Diferencias clave entre los sismos de 1999 y 2026

  • El epicentro del sismo de 2026 se localizó a 70 km de Armenia, mientras que el de 1999 estuvo a solo 10 km.
  • La profundidad del terremoto de 1999 fue de 21 km, comparada con 107 km del reciente sismo.
  • La intensidad de un terremoto depende de varios factores, incluyendo la distancia y el tipo de suelo.

El ingeniero civil Federico Núñez destaca que, tras el terremoto de 1999, se implementaron estrictos códigos de construcción sismorresistentes, que han sido clave para salvar vidas en los eventos sísmicos posteriores.

Las evaluaciones iniciales tras el sismo de 2026 indicaron que el 90% de las edificaciones en Armenia eran habitables, lo que contrasta con el estado de otras ciudades cercanas, como Pereira, que sufrieron graves daños y pérdidas.

La ingeniera Claudia Arenas ha estado al frente de las evaluaciones de daños en la ciudad, resaltando el papel de la educación y los simulacros que han preparado a la población, lo que resultó en que, en una escuela local, no se registraran lesiones entre los 1.600 estudiantes presentes durante el temblor.

"La finalidad de una edificación bien hecha es que nos dé tiempo de evacuar y eso lo logramos".

En conclusión, Armenia ha demostrado ser un ejemplo de resiliencia y preparación ante desastres, lo que invita a otras regiones a aprender de sus experiencias y a mejorar su infraestructura y sistemas de respuesta ante emergencias.


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