Aumento del costo del gas industrial amenaza la producción en Bolivia
por Adriana Grájeda
4 de agosto de 2026

La implementación de un nuevo esquema de cobro del gas natural en Bolivia, alineado con un tipo de cambio flexible, ha comenzado a afectar gravemente los costos de producción en diversas industrias. La Federación de Empresarios Privados de Cochabamba (FEPC) ha reaccionado ante esta situación solicitando al Gobierno una pausa de seis meses para discutir un nuevo sistema de fijación de precios que evite un mayor impacto inflacionario.
Raúl Solares, vicepresidente de la FEPC, indicó que el principal inconveniente no es la disponibilidad del gas, sino la forma en que se están facturando los servicios. Los contratos, que fueron firmados en dólares bajo un decreto de 2008, han llevado a que las empresas se enfrenten a incrementos en sus facturas de gas de entre el 50% y el 60% desde la implementación del tipo de cambio flexible. Este aumento pone en peligro la competitividad de la industria boliviana.
Según datos de la FEPC, el incremento en el costo de la factura de gas representa un aumento del 10% al 16% en la estructura de costos de producción de las empresas. Como consecuencia, se anticipa que los precios finales al consumidor de varios productos manufacturados podrían aumentar entre un 8% y un 17%. Solares advirtió que, en un contexto de disminución del poder adquisitivo, trasladar estos costos al mercado podría resultar en una contracción de la demanda y exacerbar la inflación.
Ante esta problemática, la FEPC propone suspender temporalmente el nuevo esquema de cobro y mantener el tipo de cambio de 6,96 bolivianos por dólar, que era el utilizado al momento de la firma de los contratos. La intención es trabajar en conjunto con el Ministerio de Hidrocarburos y otras entidades para desarrollar un nuevo decreto que permita establecer precios más predecibles y en bolivianos.
Solares destacó que algunas industrias ya han empezado a experimentar el impacto del nuevo cálculo, citando el caso de una empresa cementera que vio su factura de gas pasar de aproximadamente 3 millones a 5 millones de bolivianos. Si esta tendencia de aumento en el tipo de cambio continúa, muchas industrias se verán forzadas a trasladar estos costos al consumidor a partir de agosto, lo que afectaría a múltiples sectores que dependen del gas natural como insumo energético.
Proteger la competitividad del sector industrial es crucial en este momento, y el éxito de las negociaciones dependerá de que el Gobierno acepte la solicitud de pausa para la revisión del sistema de precios, con el fin de evitar un aumento adicional de precios en un entorno económico ya desafiante.
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