CEP B revela drástica disminución de empresas formales en Bolivia
por Silvia Orellana
3 de agosto de 2026

La Confederación de Empresarios Privados de Bolivia (CEP B) ha realizado un análisis exhaustivo del estado del sector formal en su reciente Memoria Anual 2025. Este informe destaca la significativa reducción en el número de empresas registradas desde 2014, cuando estaban inscritas 257.564, de las cuales 144.129 estaban activas, lo que representaba un 56% de vigencia.
Para julio de 2025, solo 123.961 empresas permanecen activas, lo que equivale a un 31% del total histórico registrado. Esta reducción de empresas operativas es considerada un claro indicador de la grave crisis que atraviesa el sector. Según el informe, en los últimos 11 años, aproximadamente 20.168 empresas han cesado operaciones, ya sea pasando a la inactividad o a la informalidad.
Los empresarios argumentan que esta contracción no es un fenómeno temporal, sino que es resultado de un modelo económico que, durante más de dos décadas, ha fallado en crear las condiciones necesarias para el desarrollo del emprendimiento formal. La responsabilidad de registrar las empresas ha cambiado de la Fundación para el Desarrollo Empresarial (Fundempresa) al Servicio Plurinacional de Registro de Comercio (Seprec).
El informe también revela que el 70% de las empresas activas son unipersonales, lo que indica que son dirigidas por una sola persona, con un mínimo de empleados y un capital reducido. Además, el 96% de estas empresas se clasifican como micro, pequeñas o no categorizadas, mientras que las medianas empresas con matrícula renovada apenas alcanzan las 3.704, representando solo el 3% del total.
Giovanni Ortuño, presidente de la CEP B, ha señalado que la gestión de 2025 ha sido una de las más desafiantes en la historia reciente de la Confederación. En un contexto de transformaciones económicas y crisis estructural, ha subrayado la necesidad de que el sector privado asuma un rol crucial. Ortuño enfatiza que Bolivia se encuentra en una encrucijada histórica, donde es vital fomentar la inversión, la innovación y la generación de empleo, además de fortalecer las instituciones y promover el diálogo social.
Los empresarios también apuntan a que una gran parte de la economía boliviana opera de manera informal, lo que se traduce en un entorno desfavorable para el desarrollo de un sector empresarial robusto y competitivo. Esta situación queda reflejada en la ubicación del país en los rankings económicos, donde ocupa los últimos lugares, resultado de políticas que no priorizan el emprendimiento formal y la competitividad.
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