Desafíos económicos en Bolivia: déficit fiscal y recesión marcan la agenda
por Adriana Grájeda
2 de septiembre de 2026

La situación económica en Bolivia se caracteriza por un clima de inestabilidad que se refleja en varios indicadores críticos. A pesar de algunos ajustes en la política económica durante 2026, como la reducción de subsidios y cambios en el régimen cambiario, el país sigue luchando con un déficit fiscal alarmante y una recesión continua que afecta la confianza de inversionistas y consumidores.
El informe de la Fundación Milenio destaca que el déficit fiscal es uno de los principales problemas, proyectándose un desequilibrio equivalente al 9,2% del PIB en el Presupuesto General del Estado reformulado. Esta situación, que incluye un debilitamiento productivo, escasez de divisas y una inflación creciente, pone en riesgo la sostenibilidad económica del país.
A pesar de las medidas adoptadas por el gobierno de Rodrigo Paz, como la reducción parcial de subsidios a los combustibles y el ajuste en el financiamiento del déficit, la Fundación Milenio considera que estas acciones son insuficientes para abordar la magnitud de los problemas económicos. La incertidumbre persiste, lo que dificulta la recuperación de la inversión y el crecimiento sostenido.
En el ámbito externo, se ha observado una mejora en las cuentas, ya que Bolivia pasó de un déficit comercial de US$ 520 millones a un superávit de US$ 1.669 millones en el primer semestre de 2026, impulsado por un incremento del 55% en las exportaciones, especialmente en minerales. Sin embargo, esta recuperación se considera frágil, ya que el volumen de producción mineral cayó un 12%.
La inflación, aunque muestra señales de desaceleración, alcanzó una tasa interanual del 9,23% en junio, en un contexto de recesión. Asimismo, el mercado laboral sigue en crisis, con un aumento del subempleo y una alta informalidad, lo que repercute negativamente en los ingresos de las familias bolivianas.
La Fundación Milenio subraya que estabilizar la economía es solo el primer paso. Es urgente avanzar hacia un equilibrio fiscal, modernizar el sistema monetario, fortalecer el sistema financiero y crear un sector exportador más diversificado. En este contexto, un acuerdo con el FMI podría ofrecer el financiamiento necesario y una guía para los próximos años, siempre y cuando se logren construir los consensos políticos y sociales requeridos.
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