El alcance del derecho constitucional en la vida cotidiana
por Milton Terrazas
28 de septiembre de 2026

En las facultades de Derecho se enseña que esta disciplina está presente en diversas áreas de nuestra vida, desde la forma en que nos desplazamos hasta cómo disfrutamos de espacios públicos. Cada acción puede estar mediada por situaciones legales como contratos de alquiler o provisión de servicios, lo que pone de manifiesto la complejidad del ámbito jurídico en nuestra cotidianidad.
Cada tipo de conflicto jurídico debería ser atendido por un juez especializado; por ejemplo, los desacuerdos relacionados con contratos de vivienda son competencia de jueces civiles, mientras que las disputas con conductores de transporte público podrían ser atendidas por jueces contravencionales. Sin embargo, la posibilidad de judicializar cualquier controversia ante la justicia constitucional plantea la pregunta: ¿debe esta justicia tener la última palabra en todos los aspectos legales que afectan nuestras vidas?
Una respuesta afirmativa podría otorgar un poder desmedido a un tribunal compuesto por personas con limitaciones en su conocimiento. En cambio, una respuesta negativa se alinea con la teoría de la separación de poderes, que se basa en la desconfianza hacia cualquier figura de autoridad, incluidos los magistrados.
La noción de que el derecho constitucional puede abordar todos los problemas sociales puede derivar en un uso indebido de esta área del derecho. Tal perspectiva supone que este sistema puede resolver cuestiones tan amplias como la creación de empleo o la administración de justicia, cuando debería ser la ciudadanía, a través de procesos democráticos, la que decida sobre temas políticos como la elección de autoridades.
Es importante que los ciudadanos, así como un padre cuida de sus hijos, supervisen a quienes están encargados de resguardar sus derechos. La historia, como lo ejemplifican los fundadores de Estados Unidos, nos muestra que el control del poder no debe recaer en una sola institución. Debemos promover un sistema en el que existan controles mutuos entre los distintos órganos del poder.
Por estas razones, la conclusión a la que llego es que la respuesta a si la justicia constitucional debe tener la última palabra en todas las disputas jurídicas es negativa.
NO
Boris Arias L. es magistrado del Tribunal Constitucional Plurinacional.
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