El dilema de Ayllón: ¿defensor del pueblo o aliado del silencio?
por Silvia Orellana
3 de septiembre de 2026

Los productores, transportistas y organizaciones sociales han tomado las calles en protesta contra el Decreto Supremo 5676, mientras que el gobernador de Chuquisaca, Luis Ayllón, parece adoptar una postura ambigua. Si bien reconoce el impacto negativo que esta medida tiene sobre las gobernaciones y municipios, su respuesta frente al creciente conflicto social es cuestionada.
Ayllón, en declaraciones del 25 de agosto, describió como "imposible" sostener un precio de Bs 18 por litro de diésel y se unió al reclamo por la anulación del decreto. Sin embargo, su falta de acción visible en momentos de movilización popular ha generado críticas, pues no se ha presentado como un líder que defienda activamente a los ciudadanos afectados.
Protestas y bloqueos en aumento
El 2 de septiembre, se llevaron a cabo bloqueos en diversas localidades como Yapacaní, San Julián y Cuatro Cañadas, mientras que la Policía desplegó unidades antimotines para controlar la situación. A medida que se intensifican las protestas, distintos sectores continúan organizando nuevas movilizaciones en contra del decreto y las políticas económicas del gobierno nacional.
Frente a esta situación, Ayllón ha optado por convocar a una reunión de gobernadores programada para el 10 de septiembre, donde buscará establecer una postura unificada para solicitar a Rodrigo Paz la revisión del decreto. No obstante, queda la duda de si esta estrategia será efectiva ante un conflicto que ya ha estallado en las calles y que impacta directamente en la vida diaria de miles de personas.
El gobernador ya mostró en junio que puede actuar cuando la situación lo requiere, logrando un acuerdo con los movilizados que permitió levantar bloqueos. Sin embargo, su enfoque actual ante esta crisis nacional es mucho más cauteloso.
La situación plantea un dilema para Ayllón: aunque asegura representar los intereses de Chuquisaca y critica las decisiones del Gobierno respecto al precio del diésel, su silencio ante las protestas genera cuestionamientos sobre su verdadera postura. ¿Es esto una estrategia política calculada o simplemente una forma de no incomodar al gobierno de Rodrigo Paz?
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