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El impacto del cambio climático en las mariposas de los Alpes alemanes

por Silvia Orellana

20 de agosto de 2026


Investigaciones realizadas por la Dra. Esme Ashe-Jepson, especialista en Ecología del Cambio Global en la Universidad Julius-Maximilians de Würzburg, han revelado que las mariposas en los Alpes alemanes no logran adaptarse al calor, sino que están desplazándose hacia altitudes más elevadas para asegurar su supervivencia. Esta investigación ha sido publicada en la revista Communications Biology y proporciona una nueva perspectiva sobre cómo el cambio climático está afectando a estas especies en Europa.

Adaptación y desplazamiento de las especies

Las mariposas, que son ectotermos, dependen del entorno para regular su temperatura corporal, lo que las hace especialmente susceptibles a los cambios climáticos. La Dra. Ashe-Jepson se enfocó en examinar cuán bien diferentes especies pueden soportar el calor y cómo responden a la transformación de sus hábitats, analizando factores como el tamaño, la coloración y la altitud en la que se encuentran las especies a lo largo de la última década.

A pesar de la capacidad de adaptación que se podría esperar, el estudio indicó que hay escasas evidencias de que las mariposas hayan desarrollado una mayor tolerancia al calor. En lugar de eso, el principal mecanismo de supervivencia que utilizan es el cambio en su distribución geográfica, optando por las zonas de mayor altitud donde las condiciones son más favorables.

El desplazamiento hacia áreas más altas es más acentuado en aquellas especies que tienen menos capacidad para regular su temperatura. Las mariposas que presentan dificultades para mantener su temperatura corporal suelen buscar refugio en altitudes superiores, lo que está alterando la composición de las comunidades de mariposas en los Alpes.

El tamaño y la coloración de las mariposas también son factores que impactan su respuesta al clima. Aquellas de mayor tamaño tienden a manejar mejor el calor que las de menor tamaño, y las de colores claros se ven menos afectadas por las altas temperaturas en comparación con las de tonos oscuros. El estudio evidencia que en zonas cálidas y bajas predominan las especies grandes y pálidas, mientras que en altitudes altas son más comunes las pequeñas y oscuras.

No son necesariamente las especies individuales las que cambian en respuesta al clima local. En cambio, lo que cambia es qué especies se encuentran en un lugar determinado.

Las implicaciones para la conservación son claras, según la Dra. Ashe-Jepson, quien sostiene que no solo se debe enfocar la conservación en mantener las poblaciones en sus lugares actuales, sino también en conectar hábitats para facilitar el desplazamiento de las especies debido a los cambios ambientales. Esto sugiere la necesidad de establecer corredores ecológicos que permitan la movilidad de las mariposas ante un futuro incierto.

La investigación también destaca la importancia de entender la capacidad termorreguladora de las especies como un indicador para anticipar cuáles serán más propensas a cambiar su distribución geográfica. Aquellas con menor capacidad de termorregulación tienen mayores probabilidades de verse forzadas a modificar su hábitat, lo que podría guiar estrategias de conservación más efectivas.

La Dra. Ashe-Jepson planea continuar su trabajo, expandiendo la investigación a otros grupos de insectos como saltamontes y grillos, para determinar si las respuestas observadas en las mariposas también se presentan en otras especies, lo que podría ofrecer una visión más amplia del impacto del cambio climático sobre la biodiversidad en Europa.


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