El Niño podría intensificarse en Bolivia a partir de octubre
por Gonzalo Balderrama
15 de septiembre de 2026

Bolivia atraviesa una etapa confirmada del fenómeno de El Niño, el cual podría intensificarse en los próximos meses, provocando alteraciones en las temperaturas y el patrón de lluvias en varias zonas del país.
Marko Andrade, del Centro de Monitoreo Climatológico de la Universidad Mayor de San Simón (UMSS), precisó que en la actualidad el fenómeno se encuentra en una fase normal, pero se prevé que su intensidad aumente hacia fines de este año.
El especialista anticipó que uno de los principales impactos será el aumento de las temperaturas promedio en el país. "Se estima un incremento de cerca de un grado o más, lo que afectará la temperatura media mensual y alterará el régimen de lluvias", aclaró Andrade.
Los efectos iniciales del fenómeno podrían comenzar a notarse desde octubre, alcanzando su máxima intensidad en diciembre. Andrade enfatizó que a partir de octubre se empezarán a sentir los efectos más notables de este fenómeno climático.
El cambio en las lluvias también es un factor a considerar. Según Andrade, el occidente del país podría experimentar precipitaciones por debajo de lo normal, mientras que en el oriente y el trópico se podría dar un aumento en las lluvias.
Andrade aclaró que menos lluvias no implica necesariamente sequías inmediatas; se refiere a una anomalía respecto a lo habitual. "Habrá alteraciones en el patrón de lluvias, pero no necesariamente sequías, solo menos precipitaciones en el occidente y más en el oriente", detalló.
Los modelos climáticos sugieren que el fenómeno de El Niño podría alcanzar una intensidad histórica, con un 69% de probabilidad de que esto ocurra entre octubre y diciembre. Andrade hizo un llamado para estar alerta ante un posible evento atípico y a mantenerse informado.
Finalmente, se estima que las condiciones asociadas al fenómeno podrían extenderse hasta inicios de 2027. Andrade recomendó a la población prepararse ante cambios climáticos, advirtiendo que las zonas rurales y la producción agrícola podrían ser las más afectadas por estas variaciones.


