El papel crucial de los electores indecisos en el balotaje brasileño
por Efraín Villarroel
23 de octubre de 2026

En Brasil, un total de 48,1 millones de ciudadanos no eligieron ni a Lula da Silva ni a Flávio Bolsonaro en la primera ronda electoral del 4 de octubre. Este grupo, que representa el 30,5% del padrón electoral, será clave para definir quién se llevará el Palacio del Planalto en la segunda vuelta.
Los resultados de la primera vuelta mostraron una diferencia estrecha entre los candidatos: Flávio Bolsonaro obtuvo el 47,03% de los votos, mientras que Lula da Silva alcanzó el 45,16%. El resto de los sufragios se distribuyó entre opciones minoritarias, votos en blanco, anulados y aquellos que no asistieron a las urnas.
Se considera que los bloques de votantes de ambos candidatos están ya definidos, lo que implica que la lucha por los electores indecisos será decisiva. La migración de votos entre el Partido de los Trabajadores (PT) y el Partido Liberal (PL) es un fenómeno poco frecuente en la política de Brasil, lo que hace que el enfoque deba estar en esos votantes aún sin dueño.
Impacto de la abstención
La abstención juega un papel importante en el escenario electoral. Alrededor de uno de cada tres electores indecisos no se presentó a votar, lo que contribuye a una tasa nacional de inasistencia del 21%. Esta cifra varía considerablemente según las regiones, llegando a extremos del 5% al 40% dependiendo del municipio.
La situación es especialmente preocupante para el oficialismo, dado que en el Nordeste, un bastión de Lula, la participación ya fue alta en la primera ronda, dejando poco margen para un aumento. En contraste, las áreas donde Bolsonaro ganó por un margen estrecho, como el sur de Rio Grande do Sul y Mato Grosso do Sul, mostraron altos niveles de abstención y son además regiones con mayor población.
Demografía de los indecisos
Un análisis demográfico indica que un 25% de los votantes indecisos reside en las capitales estatales, que son los núcleos urbanos más poblados. En estas ciudades, la ventaja de Flávio sobre Lula es aún más mínima, con un 34,6% frente a un 33,8% del electorado.
Además, la proporción de votos dirigidos a candidatos alternativos en las capitales fue ligeramente superior a la media nacional, lo que convierte a estas áreas en el espacio más competitivo para la recta final de las elecciones.
Los bloques lulista y bolsonarista ya están cristalizados, lo que hace que la segunda vuelta se defina en la disputa por esos electores aún sin dueño.


