El populismo y sus devastadoras consecuencias en Bolivia
por Tatiana Ledezma
2 de agosto de 2026

El populismo ha demostrado ser una fuerza destructiva que arrasa con todo a su paso. En su búsqueda de hegemonía, se alimenta de promesas engañosas que seducen a grandes sectores de la población, mientras cooptan a líderes a través de incentivos y amenazas. Esta estrategia se basa en un ciclo interminable de mentiras, corrupción y abuso de poder, justificando que 'el fin justifica los medios', aunque esta frase se asocie erróneamente a Maquiavelo, quien en realidad ofreció consejos para la perpetuación del poder.
Esta perspectiva presenta una clara dicotomía entre ética y política, donde los fines y los métodos empleados atacan abiertamente los principios del bien común. Así, el populismo se manifiesta tanto en su versión de derecha como de izquierda, evidenciando la transformación de la política en un interés privado, con muchos políticos centrados únicamente en su propia ambición personal.
El ámbito del derecho también ha sido gravemente afectado por el populismo. Según la filosofía del derecho, existe una distinción fundamental entre el 'deber ser' y el 'ser'. El primero, que aboga por un conjunto de ideales normativos, se enfrenta a la dureza de la realidad representada por el 'ser', que refleja las características y debilidades de las relaciones sociales.
La eficacia del derecho queda comprometida cuando la distancia entre estas dos esferas es considerable; esto puede llevar a la ineficacia normativa y a un eventual desuso, debilitando así la cohesión social y el Estado de derecho. Para asegurar que las normas tengan un impacto positivo, deben estar fundamentadas en un análisis detallado de la situación actual y de las problemáticas existentes.
Bolivia ha sido víctima de esta dinámica populista, lo que se traduce en la crisis multidimensional que actualmente atraviesa el país. En el departamento de Tarija, se han propuesto iniciativas, como una ley para aumentar la entrega de canastas alimentarias a los adultos mayores, financiadas con regalías del gas. Sin embargo, se ignora, o se elige ignorar, que dichas regalías se están reduciendo drásticamente, lo que pone en duda la viabilidad de tales propuestas.
Este tipo de medidas, que buscan ganar la simpatía del electorado de forma superficial, a menudo carecen de una base sólida que las respalde. El daño causado por el populismo en Bolivia es múltiple y profundo, y su influencia se extiende más allá de lo político, afectando la cultura y poniendo en riesgo la existencia misma del Estado. La reciente reflexión de Fernando Untoja sobre los tiempos que vivimos enfatiza esta alarmante realidad, describiéndola con acierto como una 'viscosidad nauseabunda'.
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