Escasez de combustible afecta la producción agrícola y el transporte en Bolivia
por Gonzalo Balderrama
13 de agosto de 2026

Las largas filas de vehículos en las estaciones de servicio se han convertido en un dolor de cabeza no solo para quienes buscan llenar el tanque, sino que ahora la escasez de diésel y gasolina afecta profundamente la economía boliviana. Este problema se traduce en retrasos en la cosecha, dificultades para el transporte de productos y un incremento en los costos operativos del transporte de carga y pasajeros.
Particularmente en Santa Cruz, donde la cosecha de invierno está en pleno auge, la necesidad de diésel se vuelve crítica para los productores agrícolas. En localidades como Cuatro Cañadas, los agricultores reportan que la falta de combustible está demorando la recolección de trigo, sorgo y girasol. Esta situación se agrava por las inclemencias del tiempo, ya que fuertes vientos han comenzado a derribar cultivos, provocando un aumento en el riesgo de pérdidas si las cosechas no son recogidas a tiempo.
Óscar Alberto Arnez, expresidente de la Confederación Nacional de Cañeros de Bolivia (Concabol), advirtió que actualmente la zafra solo ha avanzado un 25%, cifra muy por debajo del 50% que se debería registrar en esta época. Arnez expresó su preocupación al afirmar que si la situación persiste, la cosecha podría extenderse hasta finales de 2026, lo que obligaría a los productores a considerar reducir sus siembras para el próximo ciclo agrícola.
La Asociación de Productores de Oleaginosas y Trigo (Anapo) también se ha manifestado, indicando que hay aproximadamente 950.000 hectáreas listas para cosechar, pero la falta de diésel ha causado un desfase del 10% en sus operaciones. El gerente de Anapo, Jaime Hernández, mencionó que el sector requiere cerca de 70 millones de litros de diésel para funcionar adecuadamente y que la campaña agrícola podría generar alrededor de 2,5 millones de toneladas de granos, lo que representaría un movimiento económico de más de 1.000 millones de dólares.
El impacto de la escasez de combustible también afecta a los pasajeros. En la terminal de buses Bimodal, los vehículos que prestan servicio nacional e internacional han colapsado las calles, con filas que ocupan hasta dos carriles. Jorge Ruiz, que lleva dos días esperando para cargar diésel, indicó que sus viajes a San Matías se han reducido drásticamente, lo que se traduce en pérdidas económicas y aumento de tarifas por parte de las empresas de transporte.
Asimismo, otros viajeros han reportado que las frecuencias de los buses han disminuido considerablemente, incrementando los costos de los pasajes. Aproximadamente el 80% de los buses están en espera de combustible, lo que limita la operación regular de las empresas de transporte, ya que cada unidad que permanece inactiva representa ingresos no generados.
YPFB, la empresa estatal de hidrocarburos, ha argumentado que la situación no se debe solo a la falta de combustible, sino también a problemas logísticos y a una alta demanda de diésel. Su presidente, Sebastián Daroca, afirmó que hay suficientes reservas de combustible, aunque reconoció la existencia de una “sobredemanda estructural”. Además, el presidente del país, Rodrigo Paz, expresó su preocupación por la situación, prometiendo trabajar en la resolución de este problema que afecta a muchos bolivianos.
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