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Sociedad

Estrategias para un 'ayuno' de dopamina y revitalizar tu mente

por Tatiana Ledezma

29 de julio de 2026


El cerebro tiende a recordar las acciones que le brindan calma, pero muchas de estas respuestas pueden ser perjudiciales para nuestra salud mental, física y emocional. Es esencial reconocer y romper el ciclo de dopamina que alimenta nuestros hábitos poco saludables, una tarea que puede realizarse a través de un enfoque consciente y analítico.

Cuando enfrentamos momentos difíciles como la tristeza, el estrés o la soledad, es común que recurramos a comportamientos automáticos que nos ofrezcan alivio inmediato. Estas conductas incluyen el uso excesivo de redes sociales, comer dulces, fumar, o incluso buscar compañía sexual. Aunque estos actos pueden brindar una sensación temporal de bienestar, pueden transformarse en un ciclo vicioso que resulta complejo de romper.

Mariam Rojas Estapé, psiquiatra española, señala que nuestro cerebro busca lo que le resulta placentero. Si se encuentra el alivio en un determinado hábito, es probable que se repita cuando surjan emociones negativas. Esto se debe a que el cerebro activa su sistema de recompensa a través de la liberación de dopamina, un neurotransmisor esencial en la búsqueda de gratificación.

Sin embargo, la satisfacción que se obtiene de estas actividades es efímera, seguido por una sensación de vacío o frustración que nos empuja a repetir el comportamiento, generando así una dependencia. Esta respuesta no solo nos aleja de la solución a nuestras emociones, sino que también nos lleva a necesitar estimulaciones cada vez más intensas para sentir la misma alegría.

En este contexto, Rojas Estapé sugiere implementar un 'ayuno de dopamina', que no implica eliminar este neurotransmisor, sino reducir las actividades que inducen una sobreestimulación y que contribuyen a la dependencia. El objetivo es permitir que nuestro cerebro recupere una sensibilidad adecuada a los estímulos cotidianos.

Para iniciar este proceso, es vital reflexionar sobre cuáles son las conductas que utilizamos como escape. Al reconocer estos patrones, podemos empezar a trabajar por un cambio. Las primeras cuatro semanas de este ayuno son cruciales, ya que es en este periodo donde se comienzan a notar cambios significativos en la percepción de las actividades placenteras.

Durante este tiempo, es probable que experimentemos incomodidad, irritabilidad o la necesidad de volver a viejos hábitos, pero es un proceso necesario para la adaptación del cerebro. Para hacer esta transición más llevadera, se aconseja sustituir los hábitos perjudiciales por otros más saludables, como practicar deporte, leer o disfrutar de la naturaleza, actividades que ofrecen beneficios más sostenibles.

Es importante recordar que en nuestra moderna sociedad, donde todo estímulo está al alcance de un clic, se ha deteriorado nuestra capacidad para enfrentar el malestar. Al aprender a aceptar nuestras emociones sin buscar recompensas inmediatas, fortaleceremos nuestra resiliencia y mejora la regulación emocional. Con el tiempo, las experiencias de bienestar que se construyen en actividades simples se convierten en nuevas respuestas automáticas ante el estrés, promoviendo así un equilibrio emocional duradero.


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