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Tecnología

Estudiantes de Unifranz transforman cáscara de quinua en protector solar innovador

por Efraín Villarroel

10 de agosto de 2026


Un grupo de alumnas de primer semestre de la carrera de Bioquímica y Farmacia en la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz) ha llevado a cabo un interesante proyecto que convierte un subproducto agrícola, la cáscara de quinua, en un innovador protector solar. El proyecto, denominado Chenopodium Quinoa, aprovecha las propiedades antioxidantes de este desecho para ofrecer una alternativa efectiva en el cuidado de la piel.

Las estudiantes Lizeth Barra Carvajal, Sabrina Carrillo Moy, Adriana Choque Quispe, Yhoselin Huchani Palacios y Ariana Yucra Tarqui, con la orientación de la docente investigadora Leslie Vidaurre, han logrado crear un prototipo que no solo se enfoca en la protección solar, sino que también tiene como objetivo cuidar el medioambiente al reutilizar un material que comúnmente se desecha.

"Este protector solar, que hemos desarrollado a partir de extracto de cáscara de quinua, presenta múltiples beneficios, siendo su principal ventaja la protección contra los rayos ultravioleta. Además, su textura es ligera, lo que la hace ideal para pieles que tienden a resecarse", comenta Lizeth Barra, una de las creadoras del prototipo.

La cáscara de quinua es rica en flavonoides, saponinas y ácidos fenólicos, compuestos conocidos por sus propiedades antioxidantes y antiinflamatorias, lo que respalda su eficacia en la protección de la piel de los daños solares. Varios estudios han indicado el potencial cosmético de estos componentes naturales, sugiriendo que podrían ser un complemento beneficioso para estrategias de protección solar.

El desarrollo del prototipo implicó un riguroso proceso científico, desde la selección de la cáscara hasta su formulación. La docente Leslie Vidaurre detalla que las estudiantes realizaron una serie de pasos que incluyen la recolección y el control de calidad de la materia prima, seguida de un meticuloso proceso de desinfección, deshidratación y extracción.

Como en toda investigación, el grupo enfrentó varios retos, siendo uno de los más significativos la creación de una crema con una consistencia homogénea y fácil de aplicar. "Logramos superar estos obstáculos y ahora nos enfocamos en validar el desempeño del producto con estudios científicos especializados", explica Sabrina.

Las estudiantes consideran que el siguiente paso es realizar un análisis más exhaustivo para evaluar la eficacia y la seguridad del producto, así como determinar su factor de protección solar de manera experimental. Los expertos coinciden en que cualquier producto de este tipo debe pasar por pruebas rigurosas antes de ser comercializado.

Más allá de los resultados obtenidos, la experiencia ha permitido a las estudiantes aplicar en la práctica los conocimientos adquiridos en sus clases y reconocer el valor de la investigación como una herramienta para abordar problemas concretos. Lucía Alvarado, coordinadora nacional de Investigación en Unifranz, destaca que iniciativas como esta son la esencia del modelo de formación basado en proyectos de la universidad, donde los estudiantes desarrollan soluciones a necesidades reales de su entorno.

El prototipo es un claro ejemplo de cómo la biodiversidad local puede inspirar innovaciones sostenibles y de economía circular, transformando un residuo agrícola en una propuesta con valor científico y potencial para el futuro.


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