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Economía

FIEC 2026 propone nuevos enfoques para el desarrollo de la economía creativa en Cochabamba

por Efraín Villarroel

8 de octubre de 2026


Durante el IV Foro Internacional de Economía Creativa (FIEC 2026), realizado el 17 y 18 de septiembre en Cochabamba, se destacó que las empresas de software generan un impacto más allá de su actividad digital, ya que apoyan a diversas ocupaciones relacionadas como administración, transporte y servicios. Santiago Laserna Fernández, investigador del Centro de Estudios de la Realidad Económica y Social (CERES), enfatizó que el talento puede activar cadenas de valor que conectan diversas profesiones y territorios.

El evento, organizado por la Universidad Privada Franz Tamayo (Unifranz), reunió temáticas de tecnología, turismo, gastronomía, diseño y cultura para discutir cómo transformar las capacidades creativas en desarrollo económico y humano. A pesar de que la economía creativa en Cochabamba ya genera empleo, es necesario medir mejor el sector y reducir la informalidad para conectar talentos con los mercados adecuados.

Laserna señala la importancia de medir y visibilizar la cadena de valor de la economía creativa, destacando tres desafíos principales: mejorar la comprensión del sector desde la perspectiva de políticas públicas, cuantificar con precisión su impacto económico y asegurar que las iniciativas de colaboración institucional perduren en el tiempo.

Un censo de economía naranja, realizado entre 2022 y 2023 por el Instituto de Progreso Económico Empresarial (IPEE) de Unifranz y apoyado por CERES, reveló que en Cochabamba existen 2.260 unidades económicas creativas, generando aproximadamente 94.200 empleos, de los cuales 23.550 son directos. La gastronomía se posiciona como el sector más relevante, concentrando el 54% de las actividades registradas, aunque un 68% opera en condiciones de informalidad, lo que limita su acceso a financiamiento y oportunidades de crecimiento.

Un contexto global que respalda la economía creativa

A nivel mundial, las industrias culturales y creativas aportan un 3,1% del PIB y un 6,2% del empleo, según la UNESCO. En 2019, la Organización Internacional del Trabajo (OIT) estimó que el sector de medios y cultura abarcaba 46,2 millones de empleos, representando el 1,4% del total de empleos globales. Esto evidencia una tendencia que también se observa en Bolivia, donde la actividad de alojamiento y servicios de comidas creció un 3,58% en 2025, en un contexto de caída del PIB del 1,58%.

La cocina en Cochabamba, reconocida desde 2017 por la UNESCO como parte de la Red de Ciudades Creativas, se transforma en un vínculo entre el consumo y el desarrollo. A medida que la identidad local se integra con productos y servicios innovadores, se distribuyen oportunidades a lo largo de la cadena de valor.

“Lo que no se mide, no se financia ni se defiende”

Eliana Prada, experta del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), subrayó la necesidad de respaldar la economía creativa con datos concretos, ya que medir el número de unidades económicas y su funcionamiento es clave para desarrollar políticas y estrategias de financiamiento. El talento humano, resaltado por Rolando López, vicerrector de Unifranz, debe estar conectado a recursos como tecnología y mercados para generar un ecosistema que fomente el desarrollo.

El verdadero impacto del FIEC 2026 se verá a largo plazo, en la medida que las conexiones establecidas entre universidades, empresas y gestores culturales se traduzcan en proyectos concretos que fortalezcan la economía creativa en Cochabamba, reconociendo a las personas detrás de cada emprendimiento como un motor de productividad y desarrollo.

Para que la riqueza creativa florezca, es esencial contar con un ecosistema que la apoye y potencie, donde el talento humano se convierta en el pilar fundamental de un desarrollo sostenible y colaborativo.


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