Granada: la fruta recomendada por neurólogos para proteger el cerebro a partir de los 50
por Gonzalo Balderrama
24 de septiembre de 2026

Un alimento que rara vez se menciona en listas de salud cerebral, la granada, ha demostrado ser beneficioso para la protección del cerebro en la mediana edad, según información de la revista Parade. Investigaciones clínicas indican que su consumo regular podría disminuir el riesgo de enfermedades neurodegenerativas como el Alzheimer.
Con la edad, muchas personas experimentan deterioro cognitivo, incluyendo olvidos y lentitud mental, fenómenos relacionados con el estrés oxidativo y la inflamación crónica que afectan las conexiones neuronales. Los especialista enfatizan que las decisiones alimentarias pueden servir como una defensa efectiva, destacando que ciertos alimentos, como la granada, poseen características químicas ventajosas.
Propiedades de la granada
La granada es especialmente recomendada por el neurólogo Mill Etienne, quien sugiere que las personas mayores de 50 años deberían aumentar su consumo de esta fruta. Gracias a su alto contenido de polifenoles, incluyendo ellagitaninos y antocianinas, la granada posee propiedades antiinflamatorias y antioxidantes que son superiores a las de otras frutas comunes.
Consumir granada, ya sea en forma de semillas o jugo, puede fortalecer tanto el aprendizaje como la memoria a corto plazo. Los antioxidantes de la fruta ayudan a neutralizar los radicales libres que pueden dañar las membranas celulares en áreas del cerebro responsables de la memoria y el aprendizaje.
Evidencias científicas sobre la granada
Estudios clínicos han aportado evidencia a favor de la granada. Por ejemplo, una investigación publicada en el Journal of Neurosciences in Rural Practice mostró que el aceite de semilla de granada redujo significativamente la presencia de placas amiloides en el hipocampo de ratas con deterioro cognitivo, además de detener la pérdida neuronal. Otros estudios en la revista Nutrients han confirmado que los polifenoles de la granada pueden disminuir la neurotoxicidad de una proteína dañina y reducir la neuroinflamación.
En el ámbito clínico, un ensayo realizado con pacientes que sufrían deterioro cognitivo leve reveló que el consumo de aceite de semilla de granada mejoró notablemente su cognición general, destacando así el potencial terapéutico de este fruto.


