Gustavo Azogue: de la calle a ser un faro de esperanza en la rehabilitación de adicciones
por Tatiana Ledezma
20 de agosto de 2026

Gustavo Azogue ha dedicado su vida a ayudar a quienes enfrentan problemas de adicción, basándose en su propia historia de superación y abandono. Su testimonio fue compartido en el programa El Mañanero, donde detalló su camino desde las calles hacia la rehabilitación.
A la edad de 13 años, Azogue empezó a vivir en las calles, una situación que se prolongó durante seis años. Recordó que en ese tiempo, su madre sufría por su ausencia y luchaba para que él regresara a casa, pero la adicción lo había consumido.
Su proceso de recuperación comenzó luego de una noche de consumo, cuando recordó momentos felices de su infancia. Fue este recuerdo el que le impulsó a buscar ayuda, tocando la puerta de su hogar y pidiéndole a su madre que lo apoyara.
Gustavo atribuye sus problemas con las adicciones a la falta de atención durante su infancia. Su madre, encargada de criar a siete hijos, no podía ofrecer la supervisión necesaria debido a su trabajo, lo que dejó a Gustavo expuesto a un entorno adverso.
Hoy en día, su labor consiste en acercarse a personas en situación de adicción, intentando convencerlas de que acepten ayuda. A través de su propia experiencia, busca inspirar a quienes luchan contra el consumo de drogas.
Sin embargo, Azogue subraya que la recuperación no solo depende del individuo, sino también del entorno familiar. Asegura que si el ambiente en casa no cambia, el éxito del proceso de rehabilitación podría verse comprometido.
El desafío de la reinserción social es significativo, ya que muchos que dejan un programa de rehabilitación enfrentan barreras para conseguir empleo y reintegrarse a una sociedad que a menudo los estigmatiza.
Una de las mayores alegrías para Azogue es ver a personas que alguna vez estuvieron en la calle reunirse nuevamente con sus familias tras completar su proceso de rehabilitación. Para él, esto demuestra que siempre hay esperanza.
El programa de rehabilitación que él promueve tiene una duración de 12 meses, aunque destaca que la recuperación es un proceso continuo que puede incluir recaídas en el camino.
El compromiso de Gustavo Azogue es claro: demostrar que es posible superar las adicciones y construir una nueva vida, no solo para él, sino para todos aquellos que enfrentan el mismo oscuro camino que una vez recorrió.
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