Incendios en Tarija: un llamado urgente a la prevención
por Tatiana Ledezma
31 de julio de 2026

Entre el 16 y el 22 de julio, un incendio devastador afectó 9.949 hectáreas de terreno en Tarija, con su mayor impacto en la Reserva Biológica de la Cordillera de Sama. Este ecosistema no solo es vital por su biodiversidad, sino que también es crucial para la fuente de agua que abastece a 250.000 personas en la región. El sector más dañado fue La Victoria-Sella, que concentró el 77% de los daños, con 5.279 hectáreas consumidas por las llamas.
Los orígenes del incendio se atribuyen, en parte, a la quema de basura que se salió de control y a un motociclista que presuntamente inició el fuego de manera intencionada, quien ya ha sido detenido. Este trágico suceso plantea inquietudes sobre la salud mental y la respuesta institucional ante el comportamiento incendiario, aún sin un diagnóstico claro en la región.
A nivel global, se han tomado medidas efectivas para prevenir fuegos devastadores. Portugal, tras una serie de incendios mortales en 2017, implementó una agencia de gestión de incendios rurales, invirtiendo más del 50% de su presupuesto en prevención y el resto en la extinción de incendios. Esta estrategia resultó en un aumento significativo de la inversión, pasando de 143 a 289 millones de euros en solo tres años.
Por otro lado, un grupo de jóvenes en Córdoba, Argentina, desarrolló Satellites On Fire, un sistema que monitorea 160 millones de hectáreas en varios países y puede detectar incendios antes que la NASA, enviando alertas directas a los brigadistas.
En contraste, Tarija carece de la tecnología y el financiamiento necesarios para combatir estos desastres. La Gobernación, con un presupuesto limitado, declaró una emergencia departamental, mientras que la ciudadanía ha intentado cubrir la falta de acción estatal a través de iniciativas comunitarias. Sin embargo, muchas de estas respuestas llegan cuando el peligro ya ha pasado, lo que plantea la necesidad de una estrategia coordinada y proactiva.
La Reserva de Sama presenta un mapa de los daños, y su recuperación es esencial para garantizar el suministro de agua. A medida que el patrón de incendios se repite año tras año, surge la pregunta: ¿realmente se está haciendo un esfuerzo por prevenir o seguimos viendo los incendios como una especie de evento inevitable en el calendario tarijeño?
En un contexto donde la prevención brilla por su ausencia, tal vez lo más sensato sería reconocer el problema como una efeméride oficial, mientras se continúe esperando un sistema sólido de prevención que evite que los incendios se conviertan en una celebridad anual.
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