Inversiones en Bolivia: Un llamado sin respaldo
por Milton Terrazas
27 de septiembre de 2026

El presidente Rodrigo Paz ha extendido una invitación a empresas de Estados Unidos para que inviertan en Bolivia, argumentando que el país está en una nueva etapa de desarrollo. Sin embargo, hasta la fecha, su administración no ha presentado un proyecto de ley de inversiones al Parlamento en un periodo de diez meses.
Cualquier compañía estadounidense que considere esta invitación podría encontrarse con un entorno de inversión poco seguro en Bolivia, lo que podría llevarla a desistir de sus planes. De este modo, se sentiría engañada, como si hubiera sido víctima de una estafa.
Falta de preparación para la inversión extranjera.
Invitar a alguien a tu hogar requiere preparar adecuadamente el ambiente para que se sienta bienvenido. Sin embargo, el presidente no ha tomado las medidas necesarias y, además, destituyó a un ministro que estaba trabajando en la elaboración de una nueva ley de hidrocarburos.
En el caso de que una compañía petrolera decidiera invertir en Bolivia, se encontraría con que el precio establecido por YPFB para el barril de petróleo es de 27,11 dólares, muy por debajo de los 100 dólares que se cotiza internacionalmente. Este precio fue fijado por un decreto supremo en la gestión de Carlos Mesa, y hasta ahora el gobierno de Paz no ha encontrado tiempo para corregir este desajuste.
Aparte del precio del petróleo, el gas natural se encuentra también subvalorado, fijado en 1 dólar, aunque a nivel mundial su valor ronda los 3,14 dólares. Las empresas que operan en Bolivia, además, enfrentan una deuda de 340 millones de dólares por parte de YPFB, que se debe a las entregas realizadas bajo esos precios tan desfavorables.
La administración actual ha heredado políticas del periodo del MAS que no favorecen la atracción de inversiones petroleras, y hasta el momento, el nuevo gobierno no ha mostrado interés en reformarlas. Las condiciones impuestas por YPFB son percibidas por las compañías como abusivas, lo que complica aún más el panorama.
Desde que el anterior gobierno dejó el poder, los empresarios bolivianos han clamado por el regreso de las garantías jurídicas que existían antes de la llegada del MAS. A su vez, los inversores internacionales hacen de las seguridades jurídicas su prioridad al momento de evaluar nuevas oportunidades.
Sin embargo, la legislación boliviana incluso cuenta con artículos que se oponen a la creación de un entorno seguro para las inversiones, además de una cultura de bloqueo que obstaculiza el avance de diversos proyectos.


