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La ausencia de gigantes petroleros de EE. UU. en el acuerdo con Venezuela

por Efraín Villarroel

15 de septiembre de 2026


El acuerdo, anunciado a finales de agosto, confiere a Estados Unidos el "control mayoritario" sobre 17 yacimientos en Venezuela, que suman aproximadamente 65.000 millones de barriles de petróleo, lo que representa el 21,5% de sus reservas probadas y un 141% de las reservas estadounidenses.

A pesar de la magnitud del acuerdo, ExxonMobil y ConocoPhillips, las dos principales petroleras de EE. UU., han decidido no involucrarse. Chevron, por su parte, ha optado por un acuerdo distinto, planeando aumentar su producción en Venezuela sin aportar nuevos recursos frescos.

Control y riesgos del acuerdo con Nabep

North American Blue Energy Partners (Nabep) es la empresa que manejará los 17 yacimientos, siendo una compañía registrada en Barbados, cuya trayectoria es casi desconocida. Este hecho ha generado preocupación sobre la viabilidad y la experiencia necesaria para llevar adelante un proyecto de tal envergadura.

Se estima que el acuerdo podría requerir una inversión de alrededor de 100.000 millones de dólares. Sin embargo, las grandes petroleras han adoptado una postura cautelosa, en gran parte debido a la incertidumbre política y económica en Venezuela.

Venezuela enfrenta un profundo declive en su producción petrolera, que ha caído de más de 3 millones de barriles diarios en 1998 a poco más de un millón en la actualidad. La falta de inversiones adecuadas ha sido una de las razones de esta situación.

"El Estado venezolano no tiene la más mínima posibilidad de realizar las inversiones requeridas para reactivar la industria petrolera y, por lo tanto, es indispensable que vengan los inversionistas privados", afirma el economista José Toro Hardy.

La falta de confianza en el entorno legal y político de Venezuela también se convierte en un obstáculo para que las grandes empresas petroleras se aventuren a invertir. La reciente reforma de la Ley de Hidrocarburos, impulsada por la Asamblea Nacional, busca atraer inversión privada, pero su efectividad aún es cuestionada.

Expertos advierten que la elección de Nabep y las condiciones del acuerdo podrían resultar problemáticas. El vínculo de su presidente, Alejandro Betancourt, con casos de corrupción añade otra capa de riesgo para las posibles inversiones de las grandes petroleras.

En conclusión, el acuerdo entre EE. UU. y Venezuela refleja la complejidad del contexto actual, donde la falta de estabilidad política y jurídica limita la participación de las grandes petroleras estadounidenses, a pesar de las oportunidades que el país ofrece por sus vastas reservas de petróleo.


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