La cultura ucraniana, un baluarte ante el ataque ruso
por Tatiana Ledezma
16 de agosto de 2026

Recientemente, una intensa columna de humo negro se elevó sobre la zona industrial de Járkov, una ciudad clave para la literatura ucraniana, debido a la explosión de un misil ruso que impactó en la imprenta Factor-Druk. Esta imprenta es responsable del 80% de la producción de libros en Ucrania.
En julio, los ataques rusos resultaron en la devastación de más de 1,5 millones de libros en Járkov. Desde el comienzo de la guerra en febrero de 2022, se estima que más de 200 millones de libros y cerca de mil bibliotecas han sido destruidas, según el Comisionado para la Protección de la Lengua Materna de Ucrania.
Este fenómeno no se considera un daño colateral, sino un "bibliocidio" intencional. Diversos editores y el Ministerio de Cultura de Ucrania afirman que los ataques forman parte de una estrategia de "etnocidio cultural" que busca silenciar la identidad ucraniana.
Mykyta Moskaliuk, director del Festival Internacional de Literatura "Frontera", enfatiza que los bombardeos a las imprentas buscan provocar un vacío intelectual, con el objetivo de reemplazar la cultura ucraniana por la rusa. A pesar de estos intentos, la respuesta ha sido la defensa activa de la identidad cultural, como se evidenció en el reciente festival que reunió a miles de personas en Lutsk.
La política del Kremlin incluye la eliminación de la cultura ucraniana en los territorios ocupados, comenzando por la destrucción de libros en ucraniano y la eliminación de asignaturas en este idioma de las escuelas. Según Tetiana Honchenko, activista cultural, los ataques no solo buscan la destrucción física, sino también la aniquilación cultural.
Históricamente, Rusia ha utilizado varias tácticas para debilitar la cultura ucraniana, como adquirir derechos de publicación para evitar que se editen libros en ucraniano. Además, cuando se traduce un libro, las editoriales rusas llenan el mercado con versiones en ruso a precios muy bajos, dificultando la competencia.
La agresión rusa ha dejado un saldo trágico de 350 artistas y creadores culturales muertos, incluyendo al poeta Maksym Kryvtsov y a la escritora Victoria Amelina, quienes perdieron la vida en el conflicto. A pesar de esto, la literatura ucraniana ha visto un auge en ventas, reflejando un renovado interés por la identidad cultural ante la invasión.
Tetiana Honchenko señala que el mercado editorial en ucraniano ha experimentado un crecimiento significativo desde el inicio de la guerra, con una demanda de libros que refleja el deseo de la población por entender y reafirmar su identidad cultural en tiempos de crisis.


