La juventud latinoamericana: de la apatía democrática a la activación digital
por Gonzalo Balderrama
2 de octubre de 2026

En la actualidad, la participación juvenil en América Latina está en plena evolución. Los jóvenes se sienten cada vez más distanciados del sistema político tradicional, lo que ha generado un cambio significativo en la manera en que interactúan con la democracia representativa.
Un claro ejemplo se observa en Colombia, donde la juventud ha optado por distanciarse de los partidos convencionales, eligiendo participar en política utilizando sus propios términos y enfoques. Esto refleja un descontento creciente, como lo indica el analista Gabriel Clavijo de la Universidad Militar Nueva Granada, quien señala que los jóvenes sienten que sus demandas no están siendo atendidas por los políticos.
La situación se torna crítica con la baja participación juvenil en las elecciones de Consejos Municipales y Locales de Juventud en octubre de 2025, donde solo alrededor de 1.5 millones de jóvenes de entre 14 y 28 años votaron, representando un escaso 12% del total habilitado. Clavijo advierte que la falta de respuesta del sistema político a las necesidades de la juventud ha llevado a esta a buscar nuevas formas de expresión, como movilizaciones y protestas sociales.
Crisis de representación en Chile y Uruguay
En Chile, aunque el retorno del voto obligatorio ha incrementado la participación electoral, ha puesto de manifiesto una crisis de representación. Según estudios de 2025 de la Fundación Friedrich Ebert, un 70% de los jóvenes chilenos apoya la democracia, pero solo el 25% se siente satisfecho con su funcionamiento. La participación juvenil se ha vuelto más activa en la última década gracias a eventos como el movimiento estudiantil de 2011 y el estallido social de 2019.
Por otro lado, en Uruguay, un 43% de los jóvenes de 18 a 29 años manifiestan un alto interés por la política, según la socióloga Mariana Pomiés. Sin embargo, este interés no se traduce en la participación tradicional, ya que muchos jóvenes consideran que su involucramiento se da principalmente a través de redes sociales, lo que indica un cambio hacia la interacción virtual en lugar de la presencia física en actos políticos.
A su vez, en Brasil, la participación del electorado juvenil, especialmente entre los 16 y 18 años, ha disminuido casi un 15% desde las elecciones presidenciales de 2022. Este descenso no se debe a una falta de interés, sino a un desajuste entre las dinámicas de los partidos políticos, que se mantienen en estructuras jerárquicas y presenciales, y las nuevas formas de movilización más horizontales y digitales que están adoptando los jóvenes.
La insatisfacción con el sistema también juega un papel crucial. Claudio Providas, representante del PNUD en Brasil, señala que existe un divorcio significativo entre las expectativas de los jóvenes y lo que el Estado realmente proporciona, especialmente en términos de empleo y bienestar, lo que podría estar alimentando la búsqueda de alternativas políticas que se alineen mejor con sus demandas.


