La lucha por los dos tercios en la Asamblea Legislativa
por Efraín Villarroel
28 de septiembre de 2026

En el ámbito político, los números pueden parecer claros, pero la realidad es más compleja, especialmente cuando se trata de decisiones cruciales. Los dos tercios necesarios en la Asamblea Legislativa no solo dependen de la suma de votos, sino también de las lealtades que se establecen entre los parlamentarios.
Rodrigo Paz, que llegó al gobierno respaldado por el Partido Demócrata Cristiano (PDC) y contaba con la bancada más numerosa, enfrenta ahora dificultades. Las recientes declaraciones del PDC sugieren que no todos sus parlamentarios son un respaldo seguro para el presidente.
El PDC se encuentra fragmentado: algunos parlamentarios son cercanos a Paz, otros apoyan al vicepresidente Edmand Lara, y hay quienes se adhieren a la estructura del partido. Esta división sugiere que la capacidad del Gobierno para alcanzar los dos tercios está reducida.
Curiosamente, en medio de esta pérdida de apoyo interno, Paz parece haber encontrado aliados inesperados en sus opositores. En las votaciones recientes, los partidos opositores como Libre y Alianza Unidad no siempre han votado en bloque, lo que complica aún más el panorama.
Las acusaciones de Nadia Beller sobre el pago de 5.000 dólares a algunos parlamentarios de Libre y Unidad para asegurar su apoyo a proyectos del Gobierno han generado un debate. Aunque los implicados han desmentido estas afirmaciones y sin pruebas concretas, la denuncia plantea interrogantes sobre cómo se construyen en realidad las mayorías legislativas.
Es importante aclarar que el apoyo de un parlamentario de oposición a un proyecto gubernamental no implica necesariamente corrupción. Las alianzas políticas son parte del juego legislativo, y un voto puede reflejar el interés por el bienestar de una región o un acuerdo legítimo.
Sin embargo, el problema radica en la falta de transparencia de los parlamentarios de oposición, quienes rara vez comunican las razones detrás de sus votos favorables al Ejecutivo, lo que genera confusión sobre su verdadera posición política.
La reciente censura al exministro de Economía José Gabriel Espinoza pone de manifiesto que, aunque Paz pueda contar con el apoyo en ciertas ocasiones, no necesariamente ejerce control sobre esos votos. Una mayoría puede unirse temporalmente y luego disolverse, lo que revela la fragilidad de las alianzas en la Asamblea.
En conclusión, si bien Paz no tiene asegurados los dos tercios y la oposición tampoco, lo cierto es que los votos se desplazan según el contexto y los acuerdos establecidos. Las futuras votaciones serán clave para identificar quiénes son los verdaderos aliados del Gobierno y qué acuerdos impulsan su gestión.
Los supuestos pagos deben ser investigados, pero lo más relevante aquí es la interrogante fundamental: si Paz está perdiendo apoyo en el PDC y enfrenta la oposición de Alianza Popular y del MAS, ¿quién está realmente aportando los votos necesarios para su agenda?
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