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Política

Luis Alfaro regresa al escenario político

por Efraín Villarroel

25 de octubre de 2026


Luis Alfaro, un histórico referente del movimiento campesino en Bolivia, vuelve a la esfera política después de haber dejado el Movimiento Al Socialismo (MAS) en 2014. En esa época, cuando Evo Morales estaba en su apogeo, Alfaro fue señalado como "traidor". Sin embargo, más de una década después, no solo no ha enfrentado las consecuencias que algunos predecían, sino que ha regresado a sus raíces en el ámbito rural.

El año 2026 ha sido complicado para él en el plano personal, pero a diferencia de muchos que se beneficiaron del régimen en Tarija, Alfaro está proponiendo una alternativa ante las políticas del gobierno de Rodrigo Paz, al que critica por su acercamiento al Fondo Monetario Internacional (FMI). Su propuesta se centra en la autarquía productiva, fomentando una alianza entre el Gobierno y los campesinos.

Durante los años 90, Alfaro contribuyó significativamente al crecimiento de la Federación Campesina en Tarija. En 2005 se convirtió en el primer candidato del MAS a la Prefectura de Tarija y luego fue elegido diputado plurinacional en 2009. Sin embargo, su relación con el MAS se deterioró en 2014, cuando solicitó ser candidato nuevamente y fue rechazado por Evo Morales, lo que lo llevó a romper vínculos con el partido y a postularse por su cuenta. En esta contienda logró un 17% de los votos, influyendo en la segunda vuelta entre Adrián Oliva y Pablo Canedo.

A pesar de su derrota, Alfaro apoyó a Oliva, quien finalmente ganó las elecciones, y aceptó un puesto de "Gobernabilidad" que resultó poco claro. Posteriormente, su influencia disminuyó y aunque intentó volver a la política en elecciones siguientes, no tuvo el mismo impacto.

Recientemente, Alfaro ha vuelto al foco, respondiendo a las demandas de las bases campesinas que le instan a retomar su liderazgo. Aunque actualmente es un dirigente local sin un gran peso en el panorama político, su regreso genera expectativas. Herbert Quispe, el actual líder, se muestra incómodo y a la vez sereno, ya que aún hay tiempo para el Congreso que se avecina. Alfaro no necesariamente requiere un cargo de alto rango para ser escuchado y su papel en el desarrollo de la situación política será clave en un contexto donde los liderazgos escasean.


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