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Sociedad

Mosoj Wata: el cóndor andino que enfrenta la vida en cautiverio en Cochabamba

por Tatiana Ledezma

29 de julio de 2026


En una pequeña jaula del Bioparque Agroflori, ubicado en Quillacollo, Cochabamba, se encuentra Mosoj Wata, cuyo nombre en quechua significa 'Año Nuevo'. Este majestuoso cóndor andino (Vultur Gryphus), que debería estar surcando los cielos bolivianos, se ve limitado por una severa fractura en su ala izquierda, que le impide volar y le ha robado su libertad.

Mosoj Wata llegó al refugio el 31 de diciembre de 2024, tras ser encontrado por habitantes de Morochata. Se cree que su caída se debió a una colisión con un cable o un poste a la edad de ocho meses. Aunque ahora tiene dos años, su vida en cautiverio es un recordatorio de la vulnerabilidad de su especie, que ha sido objeto de esfuerzos de conservación. Según Marion Elorriaga, responsable de aves rapaces en el bioparque, el protocolo de recuperación es estricto y Mosoj Wata no puede ser liberado debido a su condición.

Desde 2021, el Bioparque Agroflori ha rescatado diez cóndores, de los cuales nueve han sido rehabilitados y liberados, mayoritariamente tras casos de envenenamiento. La alimentación de un cóndor es un desafío económico considerable, ya que requieren al menos un kilo de carne de carroña diario, sumado a los cuidados veterinarios necesarios. A pesar de los recursos limitados, el bioparque cuenta con el apoyo de la Gobernación de Cochabamba y donaciones para continuar su labor.

La situación del cóndor andino es alarmante; se estima que existen alrededor de 6.700 individuos a nivel mundial, de los cuales aproximadamente 1.500 están en Bolivia. Esta especie se encuentra en peligro de extinción, y la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) la clasifica como 'vulnerable'. La vida de un cóndor es particularmente larga, pero su baja tasa de reproducción, que consiste en la crianza de un solo huevo cada dos o tres años, lo hace aún más susceptible a las amenazas ambientales.

El veneno, resultado de prácticas agrícolas inadecuadas, representa una de las principales amenazas para los cóndores. Incidentes de envenenamiento, como el ocurrido en Tarija en 2021, donde 34 cóndores murieron en un solo día, evidencian esta problemática. Recientemente, en Cochabamba, se encontraron cuatro cóndores muertos a causa de la ingesta de carne envenenada, un triste recordatorio de la vulnerabilidad de estas aves.

A pesar de estos desafíos, hay historias de esperanza. Beatriz y José Juan, una pareja de cóndores adultos, fueron rescatados tras un episodio de envenenamiento en Torotoro y, gracias a una intervención oportuna, lograron ser rehabilitados y liberados en julio. Esta liberación simboliza los esfuerzos colectivos de diversas instituciones y la comunidad para proteger a esta especie emblemática de Bolivia.

Con la promulgación de la Ley 1525 de Protección y Conservación del Cóndor Andino en noviembre de 2023, se espera que las penas por envenenamiento sean más severas, aunque la verdadera solución radica en prevenir la venta de pesticidas y gestionar adecuadamente las poblaciones de perros asilvestrados que afectan a la fauna nativa. La situación de Mosoj Wata y el desafío constante de la conservación del cóndor andino son un llamado a la acción para proteger este tesoro natural que se encuentra en peligro.

Los visitantes pueden conocer a Mosoj Wata en el Bioparque Agroflori, donde representa no solo una historia de lucha, sino también la urgencia de conservar la biodiversidad y la vida silvestre en Bolivia.


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