Reflexiones sobre el atentado en Berlín y la interseccionalidad
por Gonzalo Balderrama
9 de agosto de 2026

Durante la vigilia en Berlín por el atentado que dejó una persona fallecida y 29 heridos tras un ataque a la multitud con una furgoneta y un machete, una activista expresó en voz alta su deseo de que el autor del ataque fuera una persona blanca cristiana en lugar de un inmigrante musulmán. Esta declaración, capturada en video, ha suscitado un debate sobre los sesgos que emergen en la evaluación de actos violentos.
La interseccionalidad, un concepto que ha cobrado relevancia desde finales de los 80, busca analizar cómo diferentes aspectos de la identidad como la raza, el género y la orientación sexual interactúan para crear experiencias de discriminación o privilegio. Este enfoque ha llevado a algunos a clasificar a las personas en una especie de jerarquía de opresión, donde ciertos grupos son vistos como más oprimidos que otros.
En la mencionada pirámide de opresión, se argumenta que los hombres blancos heterosexuales, a menos que pertenezcan a otras categorías desfavorecidas, no suelen ser considerados víctimas. Por otro lado, una mujer blanca homosexual podría tener más oportunidades de ser reconocida dentro de esta estructura. Sin embargo, esta categorización genera dudas sobre quién realmente merece atención y ayuda.
Un ejemplo de esta controversia se presentó en la reciente Met Gala, donde Aariana Rose Philip, una modelo negra y transgénero con parálisis cerebral cuadripléjica, fue destacada en un evento que busca visibilizar a comunidades marginadas. Sin embargo, a pesar de su inclusión, las recaudaciones del evento no se destinaron a estas comunidades, lo que plantea la pregunta de si realmente se están abordando las necesidades esenciales de estas personas.
El enfoque interseccional puede llevar a una fragmentación de las identidades, donde diferentes grupos compiten por reconocimiento y recursos, lo que podría obstaculizar el progreso hacia una sociedad más inclusiva. Mientras que algunos celebran estas categorizaciones, otros, como Jean-François Braunstein, advierten que esta división podría resultar en un ciclo perpetuo de victimización y conflicto.
Afortunadamente, en contextos como el boliviano, estas teorías aún no han permeado de manera significativa. Sin embargo, la realidad de las mujeres e inmigrantes, quienes enfrentan sus propias luchas, demuestra que hay múltiples formas de opresión que no se limitan a las categorías impuestas por corrientes ideológicas contemporáneas. En este sentido, la discusión sobre la interseccionalidad y su aplicación se vuelve cada vez más urgente y relevante.


