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Cultura

La historia de Quillacollo a través de las lentes de Federico Terán Cherry

por Milton Terrazas

13 de septiembre de 2026


Quillacollo se encuentra marcado por su arquitectura colonial tardía, que perdura como un símbolo de su legado a lo largo del tiempo. Sus riquezas arqueológicas y símbolos ancestrales también contribuyen a su identidad. Este encantador valle está rodeado por serranías, con la imponente cordillera del Tunari como su guardián eterno.

La leyenda de la Virgen de Urkupiña es otra de las huellas que perduran en la historia del lugar, ya que su manto protector brinda a los habitantes la esperanza y fe necesarias para construir un futuro mejor. La valentía de sus patriotas, que lucharon por la independencia, también es parte integral de la historia de Quillacollo, donde nombres como los de Lanza, Bascopé y Chinchilla resuenan como ecos de un pasado de lucha y sacrificio.

Históricamente, las relaciones comerciales entre los habitantes de Quillacollo y el norte chileno eran comunes, facilitadas por los arrieros. Juan Terán, un colcapirhueño de origen, conoció a Isabel Cherry en una de sus travesías a Chuquicamata. De esta unión nació Federico Terán Cherry, quien se convertiría en un destacado fotógrafo de su tierra natal.

Federico nació en Chuquicamata en 1900 y falleció en 1978 en Quillacollo, dejando un legado inigualable. Se formó en el arte de la fotografía en Chile, pero al estallar la guerra del Chaco, se unió a las fuerzas armadas para defender su país. Tras el conflicto, regresó a Quillacollo, donde lamentó la pérdida de su madre en Antofagasta.

Desde 1935, se destacó como uno de los primeros fotógrafos en la plaza principal de Cochabamba, capturando retratos y momentos de la vida cotidiana con su cámara de cajón. Su pasión por la fotografía lo llevó a inmortalizar no solo retratos familiares, sino también paisajes y eventos sociales y culturales que aún perduran.

Entre sus trabajos más significativos se encuentran las fotografías de la fiesta de Urkupiña, donde los indígenas eran los protagonistas, mientras que los habitantes urbanos observaban. Federico contrajo matrimonio con Carmen Ledezma, con quien tuvo seis hijos: Santiago, Sixto, Pacífica, Armando, Tito y Braulio, quienes continuaron su legado, especialmente Armando y Tito.

Gracias a su hijo Tito Terán Ledezma, conocido como Cherry, ahora se pueden apreciar estas valiosas imágenes que forman parte del patrimonio histórico de Quillacollo.


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