Bs 11.88 dólar BCB 15°C Cochabamba
Cultura

La inteligencia artificial y su impacto en la espiritualidad

por Gonzalo Balderrama

18 de septiembre de 2026


Cada vez son más los líderes religiosos que expresan su preocupación sobre el avance de la inteligencia artificial (IA), un fenómeno que no solo inquieta a la Iglesia católica, sino también a diversas confesiones alrededor del mundo.

La llegada de la IA a áreas como la salud mental y la espiritualidad plantea un dilema. En Japón, un monje robótico ha sido creado para ayudar a los practicantes budistas, entrenado con las enseñanzas de su religión, en respuesta a la escasez de monjes humanos.

Por otro lado, en el contexto cristiano, hay un 'Jesús virtual' que brinda consejos y reflexiones a través de llamadas telefónicas pagadas. Los usuarios pueden suscribirse y recibir mensajes de un Jesucristo digital que interactúa como si fuera real, lo que plantea un uso comercial de la espiritualidad.

La IA se ha infiltrado en la interpretación de textos sagrados, la catequesis y la asistencia espiritual. Herramientas como los chatbots teológicos permiten a los jóvenes preguntar sobre temas sensibles como la moralidad, sin temor a ser juzgados.

Sin embargo, el uso de la IA en estos contextos puede acarrear riesgos. El Papa ha señalado que una aplicación irresponsable de esta tecnología podría deshumanizar la experiencia religiosa, socavando la profundidad de la enseñanza bíblica y las conexiones interpersonales en la fe.

La diferencia crucial entre interactuar con IA y personas radica en la capacidad humana de empatizar y comprender. Aunque la IA puede ofrecer respuestas rápidas y precisas, carece de la esencia humana que se encuentra en la vulnerabilidad y la conexión emocional.

El uso excesivo de la IA en la religión podría resultar en un aislamiento de las comunidades de fe, poniendo en riesgo la esencia misma de la iglesia como un espacio de reunión, apoyo y conexión entre las personas.

En última instancia, el discernimiento espiritual no puede ser reducido a un algoritmo. Las experiencias humanas de sufrimiento, esperanza y relación son elementos que la IA no puede replicar, lo que plantea un desafío sobre la autenticidad de la experiencia religiosa en un mundo cada vez más automatizado.


Más de Cultura

Otras notas de la sección